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sábado, 26 de febrero de 2011

Volar



Si tuviese que elegir entre el bien y el mal, cogería el bien sin dudar; sin embargo, si tuviese que decidir descansar en el cielo o arder en el infierno, no dudaría en consumirme en llamas.

Desearía tener la capacidad de transformarme en un pajarillo de vez en cuando. Una vez al mes, cuando yo lo decidiese, me gustaría trinar y surcar los cielos con mis halas.
Desearía convertirme en un pájaro hermoso, pero menudo; con los ojos derretidos y negros.

Desearía alzarme sobre las cabezas diminutas de la gente, y desde arriba observar el mundo girar y dar vueltas (en la mayoría de los casos sobre sus mismas ejes).
Desearía ver las crueldades y los momentos generosos, lo denigrante y lo noble, lo asqueroso y lo dulce...
Desearía volar y peinarme con el viento. Deambular entre nubes y aire fresco, y volar con la intensidad de la aureola del cielo.

Desearía ser pájaro y alejarme de ti por un instante. Un momento de tranquilidad y paz, y no preguntarme (aunque sólo fuese por un segundo) porqué.

E incluso de esa forma, creo que te daría por mirar al cielo. Y me verías, incluso así.
Volaría y volaría, y me alejaría de todo.... pero el día tan solo tiene 24h.

Hoy me conformo con volar entre palabras y ser el pajarillo que quizá algún día lograré ser, porque sí, quien soy ahora seré mañana ( a lo mejor la evolución me permite volar más allá de mis sueños)

La emperatriz de los sueños

viernes, 19 de noviembre de 2010

el camino...


Cuando comienzas el camino, siempre es por algo. Lo vislumbras todo, con una percepción un tanto equívoca y caminas, porque sabes, que caminando es como puedes seguir avanzando; sólo así, sin detenerse, caminar y caminar, sin ser nunca arroyada, ni mares, ni ríos, ni vientos, ni lluvia... sólo adelante, porque hay que olvidar.

El camino se empieza, en un sendero estrecho, con una presión casi insoportable en el estomago y con los ojos nublados por las lágrimas retenidas. El sendero se camina, con una violencia casi infinita: de odio, de rencor, de dolor, de angustia, de soledad... Se avanza con parsimonia, con una tonelada de más en cada pie.

Cuando caminas te enfrentas a todo lo que te hizo daño. Esperas que llegue una tormenta (una más), para volver a sufrir de nuevo, como aquellas tantas veces. Lo esperas con tanto anhelo (casi inconsciente) que te hundes, que la vida te atiza, una vez y otra y otra... y no lo entiendes, solo piensas: " ¿a mi porqué?".

Pero sigues adelante, aún con todo, donde muchos cayeron tu continuas derribando cada problema, porque te sientes fuerte (porque eres fuerte) aunque no te des cuenta, aunque no tengas conciencia de tu virtud, sí tu virtud, tus virtudes. Tu manera de hacer sonreír a los demás, tu manera de luchar con la vida, tus ansias de defender lo que es tuyo, tu manía por competir contigo mismo... tienes mil virtudes, que en tu camino descubres.

Y ahora que has olvidado, porque debías ir caminando, aunque desconozcas el destino y el camino no luzca precisamente bien, cuando casi hasta de ti misma te has olvidado, entonces al fin, has avanzado.

Y ya no importa nada más, sólo tú y que al fin lo has logrado: "¿dónde acaba el camino?", ya lo sabes caminante, allá donde alcancen tus pasos. :)

Una enamoradicta (con ganas de seguir caminando ;D)