Mostrando entradas con la etiqueta la emperatriz de los sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la emperatriz de los sueños. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de febrero de 2016

Es curioso


Siento un nudo en la garganta y noto como le cuesta pasar a la saliva. El corazón me late a mil por hora y mis dedos, inseguros, están temblando. Quizá exagero, pero apostaría que tengo miedo. No paro de equivocarme mientras tecleo y eso casi me asusta.
Siento que me ahogo cuando escribo.
Me tengo que recordar que me hace falta respirar: Inspirar, expirar, inspirar... coger aire y soltarlo. Parece como si ya no fuese capaz de coger las palabras y soltarlas en el papel. Parece que ahora sólo las desparramo. Ya no tienen sentido.

Tengo miedo de fracasar también en esto.
Como si hubiese fracasado en todos los aspectos de mi vida, aunque sepa que no lo he hecho. No he fracasado en mi relación, ni con mis amigos, tampoco con mi familia. No he fracasado con la carrera, ni con el trabajo, ni con el voluntariado. Estoy aprendiendo cosas nuevas lentamente, pero tengo miedo de olvidar las viejas.

Siento que ya no me conozco y que tengo que aprender a conocerme de nuevo.
Siento envidia del mundo interior de las personas a las que valoro, y añoro cuando mi mundo interior era tan grande que se me desbordaba por los poros de la piel. En algún momento del camino, sin embargo, mi mundo privado se ha vuelto privado incluso para mí. Parece como si algunas corazas hubiesen sustituido a otras y siento que hace falta algo, un empujoncito, quizá de mi parte, para echar esos muros abajo. A lo mejor la ayuda y el apoyo que estoy buscando nacen dentro de mí.

Pienso que no sé lo que estoy pensando, pero que sea como sea, fuera como fuere, ya no tiemblo. Mientras tecleo, ahora sí, me embarga una paz interior que me hace feliz. Quizá porque por un momento no busco la belleza y simplemente me he detenido a escuchar. A escucharme.
Es curioso lo que vas aprendiendo caminando. Es curioso que no haya otra manera de aprender.

La emperatriz de los sueños

lunes, 18 de mayo de 2015

Si será...



A veces, sólo a veces, te sientes tan triste y tan sola. Y no sabes qué es lo que te ha decepcionado esta vez, si esos mensajes que nunca llegan, esa situación  que te supone un problema que no sabes si vas a superar aunque sepas que no es para tanto, si esas personas que ya no están y echas de menos... 

Ya no sabes a quién echarle la culpa. Tampoco sabes qué tienes que culpar. Pero te sientes triste, aunque no sepas porqué. Es en esos momentos cuando empiezas a pensar en tu vida de ahora.¿Eres feliz normalmente?¿Cuándo te pones triste?¿Qué o quién causa esa tristeza? Eres feliz, pero a veces hay peros. Es como si nunca fuese suficiente y siempre hubiese peros.
Pero no es suficiente.
Pero esas personas ya no están.
Pero no sabes qué hacer con tu vida.
Pero qué pasa si esto no funciona.
Pero, pero, pero, pero...

Y te pones a pensar no en todo lo que anda bien en tu vida, ¿para qué?, mejor pensar es todas las cosas que no están bien. Piensas en que ya no sabes desconectar, y te contemplas a ti misma como una muñeca de trapo. Te anulas. 
Piensas en la dependencia tecnológica, emocional...¿Dónde ha quedado esa mujer independiente y fuerte? ¿A dónde se ha ido?

Y entonces recuerdas. Recuerdas las sonrisas que se fueron de personas que también marcharon. Recuerdas la risa que te hacía reír. Las conversaciones infinitas hasta las tantas. El coqueteo infinito de una broma entre amigos. Las chanzas que te hacían vibrar. 
Recuerdas los lugares que visitabas, las cosas que solíais hacer juntos. El día en que escribiste vuestros nombres, rezando porque las cosas funcionasen. 
Te preguntas si los nombres seguirán allí, pero no tienes valor para ir a mirar. 

Recuerdas sus manos y piensas que no eran tan cálidas como las que ahora te acarician. Comparas y ves que no hay comparación. Que añoras una gran amistad, no un gran amor. Y te sientes sola y triste por haber perdido a un amigo. Y te sientes sola y triste sin saber porqué. 

Si serán esos mensajes que se demoran en llegar. Si será ese examen que piensas no aprobarás. Si será esa persona que una vez se marchó y ya no volverá. Si serás tú, que nunca pareces tener suficiente. 

¿Qué será?

domingo, 17 de mayo de 2015

Y ahora



Y entonces ya no sabes quien eres. Ya no haces las cosas que solías hacer. Ya no escribes. Ya no bailas. Ya no cantas.
Ahora ya no tienes tiempo para esas cosas o eso te dices, y en la excusa, sigues perdiendo las horas, dejándolas marchar, viéndolas partir. Y contemplas el reloj y sabes que estás quieta, que ya no te mueves. 

Que ahora te estás olvidando de ser tu misma. Ya no te conoces. Tus gustos han cambiado. Tu manera de caminar ha cambiado. Tu manera de escribir... ha cambiado. Ya no es la misma. Ya no eres la misma. 

Y entonces no sabes quien eres. Y haces cosas que antes no te gustaban. Y ahora si. Y haces cosas que nunca habías pensado que harías. Y te enriquecen. Y estás creciendo. Y estás cambiando. 

Ahora has aprendido cosas nuevas. O lo intentas. Intentas aprender algo para poder enseñar, para tener un intercambio equivalente. Que no sólo den, que también des. Piensas que todo es distinto. Que nada es igual. Ya no eres la misma. Estás cambiado.


Y entonces comprendes que los cambios no son malos. Y tampoco buenos. Y que son cosas de la vida, de crecer como persona. Y sonríes. Y lloras. Y comprendes. Y ya no eres la misma. Y te gusta. 


Ahora eres distinta. Ahora eres tú. Una nueva tú. Pero tú al fin y al cabo. 


Y finalmente comprendes, que incluso habiendo cambiado eres la misma. Y eres tú. Y eres feliz. Así de cualquier modo. Y las cosas están bien cuando siguen su curso. Y sí, añoras a aquella chiquilla que rozaba la libertad porque ya no te sientes libre. Y entiendes que la vida está llena de sacrificios. Y eso te gusta, en parte te gusta. Y eso te hace ver, te enseña. Y te vuelves autodidacta. Y te convences de que los cambios pasan por algo. Y está bien. Y está mal. Y estás contenta de que sea bueno y malo. Y te gustan los dulce-amargos de la vida.


Y entonces sabes quien eres. Y empiezas a hacer las cosas que hacías. Y ahora vuelves a escribir. Y vuelves a cantar. Y vuelves a bailar. 

Y ahora vuelves a tener tiempo o eso te dices y con esa excusa retienes el tiempo. Y después del letargo...

...Te mueves.


jueves, 2 de agosto de 2012

Smile... why? just you can!



Iba a escribir sobre el monumental cabreo que me he cogido después de mi intento fallido (de casi una hora) de pintarme las uñas para acabar desistiendo y cortándomelas, con la promesa de dejar de hacer "estas gilipolleces" por un buen tiempo. Pero pensándolo bien ya no estoy enfadada ni tengo intención de estrangular a nadie; no obstante me siento en paz conmigo misma.

Y creo que sencillamente por esto ya no escribo, porque no tengo nada que decir.

Me sentó realmente bien hablar de nosotros, como lo hiciera aquí (aunque me pasé varios días con sensaciones más que extrañas y conocidas, que sin lugar a dudas eran: miedo, miedo y más miedo, que tanto asco me da y que tan poco me deja comer...) sin tapujos y con total confianza,contigo.
Creo que me liberó que me contases tus dudas y que, hablándote pudiese disiparlas, porque ambos estábamos atrapados en un pasado, que, quieras que no, pasado está.
Por eso mismo creo que he llegado a mi conclusión final, a mis conclusiones finales.
Me ha costado mucho tiempo descubrir (o acercarme) lo que siento y qué me oprimía tanto y ahora que por fin, tengo la sensación de haber recuperado mi mundo, me he quedado sin nada que contar.

Sé cómo soy, y que mis entradas anteriores a ti eran literarias y al menos en el sentido estricto de la palabra, puramente poéticas, y que si me costaba tanto escribir, era, quizá porque no tenía nada que contar.
Después llegaste tú, pusiste mi mundo patas arriba (tal y como te confesé a ti, aunque, lo hice sin dobles sentidos que particularmente, ahora, vienen de fábula) y te adueñaste de mis pensamientos y de mis más íntimos sentimientos.
Pero, precisamente porque sé cómo soy, me veía (y sigo viéndome) incapaz de escribir sin tapujos, con el escudo que provoca el anonimato, precisamente porque no puedo llegar a ser totalmente anónima, y quizá también por eso nacieron también, mis miles de borradores que nunca verán la luz.

Y es que últimamente (obviando el hecho de que escribo menos) escribo para mí y no para los demás, y quizá ahí radica el cambio más vistoso.
Ya no puedo hablar de historietas de una chica que se va a la playa y se chamusca al sol (sí, efectivamente... ) simplemente porque para mí eso ha pasado a un segundo plano, y mi incertidumbre a concluido por fin.

Quizá os preguntéis (si es que en algún momento alguien desconocido me ha leído, por la casualidad que sea(porque a veces el destino es muy caprichoso, si no, que me lo digan a mí)) cual ha sido mi decisión, y que voy o no voy a dejar de hacer, pero (y aunque no soporto los libros que dejan un final "a imaginación del lector") creo que no voy a decirlo, precisamente porque no sé que ocurrirá entre nosotros dos.
Sé que siento algo especial por ti y aunque sea incapaz de definirlo, en el fondo, eso ya no me importa.
Sé que me importas tú y que te necesito conmigo, que me gustan nuestras interminables charlas y que he encontrado un compañero en ti. Un gran amigo... y no sé, sinceramente, si algún día (lejano o no) llegaremos a ser pareja o lo que sea, pero en este preciso momento, creo que no me importa tanto como el hecho de querer tenerte aquí conmigo, de la manera que sea. Me gusta que me hagas reír...

Recuerdo que al principio de toda esta cháchara, y de todos mis desvaríos (de mis " que si sí que si no" como los llama mi amiga Dulce) dije que quería ser egoísta contigo, aunque no fuese justo. Que deseaba que me perdonases y pudiésemos seguir formando parte de la vida del otro... y asombrosamente ¡lo hicimos! y es algo que de veras me importa y que te agradezco de verdad (ojalá pudiese ser más explícita... pero hay sentimientos y pensamientos también, que me reservo para mí y la intimidad de mis noches).
En el fondo, no sé si mi error fue tal, si jugamos mal las cartas o que no era el momento... o qué se yo.

En cualquier caso me alegro de que estés ahí... y te lo dije a ti (que es lo que cuenta. Con que lo sepamos ambos, me doy por satisfecha), formas parte de mi vida, y eso está bien. Claro.

Y volviendo a mis cabreos inexistentes, creo que debería decir que es posible que no escriba en un tiempo (como vengo acostumbrando) y que (a los que me leáis) no me matéis mucho, porque seguiré escribiendo, pero, francamente, últimamente necesito hacerlo para mí. En privado. Espero que podáis comprenderlo y que esperéis a que desvaríe de nuevo (seguro que es más pronto que tarde, ¡conociéndome!)

Así que... prometo traeros sueños rotos e inconclusos y promesas vacuas pero llenas de mi (y mi aura que es una caca encantadora), un besito enorme (que hoy estoy super conectada a vosotros y por eso, esta entrada no se parece en nada a las anteriores) a todos vosotros.

La emperatriz de los sueños (de 5 años de edad para arriba)

miércoles, 27 de junio de 2012

Shh...



Hay cosas que mis manos no pueden teclear, palabras que no puedo decir.
Hay cosas que me dan tanto miedo como gritar en medio de una ciudad llena de gente.
Hay cosas que me enajenan y otras muchas que me atemorizan.
Hay cosas que significan tú, y otras que significan yo contigo o sin ti.

Intento hablarte de todo esto pero callando, te guío para que comprendas que quizá son más importantes mis silencios que mis palabras...
Entiende que no puedo evitar buscarte, y sé que en el fondo, tu estás tan unido (o más) a mí como lo estoy yo a ti.
Porque tienes razón cuando dices que "hace ya tiempo de aquello" y "quizá antes dolía hablarlo, pero ya... creo... que no. Ha pasado casi medio año".

Quizá sea verdad que han pasado los meses y que yo sigo estando en este punto intermedio (en standby) y que me niego a ser valiente de una vez por todas.
Sí, puede que eso sea cierto, pero no me digas que ya no duele... Yo sigo siendo incapaz de hablar "de lo que ocurrió entre nosotros" sin sentir que algo dentro de mí a cambiado. Sin sentirme injusta, sin sentir que te estoy hiriendo...

Porque es verdad, es verdad quizá que la nuestra es una relación encantadora, pero, claro que duele... y en el fondo siempre he creído que te duele mucho más a ti que a mí.
Los silencios duelen, y nosotros (siempre) callamos.Porque si somos (al menos yo lo soy, y sé que a ti también te cuesta, aunque tú seas mucho más valiente que yo) incapaces de hablar de lo que sentimos el otro, es simple y llanamente, porque lo que sentimos no significa nada o lo significa todo (como es mi caso).

Y sé que eres incapaz de comprender mis palabras a medias, las miles de veces que he intentado explicarte cómo me siento, con esos "casos hipotéticos" que no lo son tanto.

Y también sé cómo te sientes tú, y que tarde o temprano te cansarás de esperarme.
Pero hay cosas que no puedo decirte, hay cosas que siento y no puedo comprender, hay cosas que sólo podremos saber tú y yo...
Tú y yo...

Porque siempre se ha tratado de ti, de lo muchísimo que me cuesta no sentirte, de lo muchísimo que sufro si tú sufres.
De las veces que lloro porque te hacen (o te hice) daño y de lo mal que llego a sentirme cuando tú te sientes mal.
Se trata de lo feliz que me hace tu felicidad y lo desdichada que me hace tu desdicha.

Siempre se ha tratado de como me haces sentir, y cada vez se trata más y más de eso...
De mis borradores, de mis miedos, de mis dudas.. de ti... de mí...


La emperatriz de los sueños (que empieza a pensar que escribe entradas basura)(pero que tiene que escribirlas u.u!)

miércoles, 18 de abril de 2012

Pretextos


No sé para que me engaño... para qué son las excusas o qué pretendo al pretender, quizá simplemente tenga miedo o sea una excusa más para no admitir que he crecido o que estoy en ello.
Que me niego a ver las cosas porque, a lo mejor, después me da miedo el mundo real. Porque no sé dejar(te) que me quieran, aunque consiga hacerme querer.
Las putas excusas y los exquisitos engaños se quedan colgados de tu sonrisa y yo soy la misma tonta que "ni contigo ni sin ti"
La que tira y no afloja y la que da vueltas en círculos porque no sabe a donde espera llegar.

Tengo miedo de darme cuenta de que un día no estarás y miedo, quizá, de saber que puede que aún hoy sigas estando ahí.
Busco pretextos que me cobijen y no me pongan demasiado triste, pintarme una sonrisa con el pintalabios que descansa sobre una cómoda dormida, y agarrarme fuerte a la almohada cada vez que me descubro sonriendo(te).
Tomar un respiro cada vez que entre risas y lágrimas la vida se me pasa volando, con la compañía de esa persona especial (que siempre ha estado ahí. Sin excepciones. La chica de los labios rojos, mi niña (que poco te agradezco todas tus imperfecciones que te hacen única), mi hermana y mi pequeño gran mundo) descansando en mi cama junto a mí, respiración contra respiración (y algún jadeo que se escapa después de alguna que otra locura o baile frenético a ritmo de canción desafinada). No preocuparme porque sé que tú, querida, no entiendes nada y eso me hace bien.

Volver siempre a él como el río va a la mar o como la sombra sigue a su amo.
"Reducirme al polvo de tu sombra" y pensar que a lo mejor el viento me llevará contigo.
Creer que estoy total y absurdamente enamorada de ti, y descubrir al día siguiente, que es todo tan imposible y tan estúpidamente inconcluso, tan absurdamente perfecto, que no puede ser. Descubrir al día siguiente que no te quiero.

Quererte sin querer y no querer quererte.

Me vuelves tan eficazmente escurridiza y enfermizamente dependiente que no sé como escapar a ese depredador que yo solita me he buscado.
Encontrar pretextos (siempre excusas, mentiras mal formuladas y palabras a medias) para fingir que tu sonrisa no me hace feliz y encontrar razones para entender porque no sé como definir esto que siento. Me enajeno solo con pensarte, pensar en lo que podría ser si no fuésemos tú y yo. Si fueses tú y no fuese yo.

...Porque la pieza de este rompecabezas que no encaja soy yo... y eso después de todo, quizá sea lo más absurdo y doloroso de todo

La emperatriz de los sueños

martes, 3 de abril de 2012

... (II)


Voy a tomarme un minuto para distanciarme de ti y hacer caso de aquellos que me dicen que hablarte no tiene porque ser terriblemente malo, aunque siga siendo tremendamente injusto.
A fin de cuentas, recuerdo, que la primera vez (a finales de octubre del 2009) que escribí en la blogosfera, lo hice entre lágrimas.
Estaba asustada, confusa, con un dolor inaguantable en el pecho, llena de impotencia y con ganas de maldecir al amor por ser tan destructivo, tan veraz... por ser esa fiera que yace dentro de cada uno de nosotros y que resurge para desgarrarnos y anidar en nosotros, el sentimiento de desesperanza mezcla de la agonía de seguir alimentando una esperanza casi exangüe.

Han pasado tres años pero sigo siendo la misma estúpida que con un par de años más, y una ínfima experiencia sobre la espalda, reta a la vida y siempre siente que acaba perdiendo.
La misma que llora de debilidad o porque se siente cansada.
La que nunca encuentra respuestas y siempre deja el tiempo pasar, como una cobarde, para asegurarse de que las aguas están más calmadas.
La misma que habla de amor, sin, probablemente, saber lo que es. La criticona, la que busca explicaciones, la que desiste, la que se cansa, la que patalea y se cree más lista de lo que realmente es.

Esa era y sigo siendo yo, con una figura más moldeada, una sonrisa con un hoyuelo a estrenar (signo inequívoco de las alegrías que me separan de aquella idiota de antaño) y dudas nuevas. Con pretextos y argucias para escaquearse de pensar en lo que de verdad me asusta... la misma que evade la realidad con sueños absurdos.

Por eso, creo que no puede ser un pecado retomarte como mi salvoconducto, sin importarme el echo de saltarme mis propias promesas, de herir mi propio orgullo y decepcionar a todo aquel que pueda estar leyéndome. Creo que con el tiempo (y he necesitado de más de un buen consejo) he aprendido a saltarme mis propias normas, y hacer lo que necesito.
Y hoy, necesito hablar de él.

Porque, no quiero seguir engañándome más, quizá esto me ayude a aclararme (si es que verdaderamente hay algo que aclarar) y pueda, al ponerlo sobre papel (mojado) entrever todo aquello que se me escapa, aunque siendo sincera, dudo que esto ocurra. Sea como fuere, prefiero olvidarme de mis borradores, y hablar de todas esas veces en las que dudo de todo cuanto a ocurrido.
Algunos lo saben, no tantos como merecerían saberlo, pero sí los suficientes como para poder sentir que no estoy estrictamente enajenada y que aún conservo parte de mi cordura (aunque cada vez más recóndita), ellos, quizá los únicos que, saben de este mar de emociones, de este sinsentido en el que estoy viviendo últimamente.
He leído todos esos borradores que por miedo, por orgullo (ahora herido) y demás pretextos inútiles nunca verán la luz, y he descubierto, no sin cierta congoja que todas y cada una de las líneas allí guarecidas hablan de él.

Soy la pescadilla que se muerde la cola, ahora lo entiendo. Voy dando tumbos, y ando en círculos buscando explicaciones a preguntas aún sin formular. ¿Porqué cuando me digno a acertar con una pregunta, la respuesta me evade y porque cuando doy con una respuesta, más o menos convincente, el universo se alinea para, compinchado, cambiarme las preguntas? Soy un bucle de tiempo infinito que transcurre en los diez segundo que dura la musiquita de fondo en una tragaperras (de tragar perras ando yo harta, entre otras cosas)

Pero que se le va a hacer... tampoco tengo definiciones ni palabras que buscar.
Espero encontrar respuestas sin formular preguntar y preguntar sin buscar respuesta. Espero encontrarme a mi misma en el camino de la duda, porque, inconscientemente me he ido perdiendo y disfrutar pronto de todo lo que hay a mi alrededor que no es poco. Mientras, recurriré a mi frase fetiche de cobardica emperrada en hacer de la vida un mundo casi sencillo: "Tiempo al tiempo"

Ahora no puedo evitar alegrarme de saber que mañana, al fin, es miércoles y que nos volveremos a ver. Creo que eso me pone contenta, lo que, no evita se desaten emociones contradictorias y sentimientos adversos, cómplices de mi (ese ya idolatrado) delirio... pero bueno, creo que ahora mismo eso tampoco me importa... tiempo al tiempo, el consuelo de los tontos (sí,sí equiliquá)

La emperatriz de los sueños (enredos)

sábado, 17 de marzo de 2012

Reflexiones dormida (no dormidas)


Sé que hace un mes que no escribo.

La última vez, lo hice entre lágrimas, con un nudo en la garganta y con la firme intención de esconderme bajo las sábanas y no salir hasta el próximo amanecer.
Por supuesto, no lo hice.

Siempre, desde pequeña, me ha gustado enfrentarme al mundo, e incluso a mi misma, por cabezonería o quizá, por, simplemente, demostrarme que yo también puedo ser fuerte.
Siempre he admirado a esas mujeres capaces de controlar sus emociones, de salir adelante cuando parece que todo está perdido. Esas mujeres que no lloran porque piensan que es un signo de debilidad.
Creo que siempre las he admirado, de la misma forma que admiro a esas mujeres que lloran con la cara descubierta... esas que te desgarran el alma cuando una lágrima brota, y comienzan los sollozos.
Ya sé que no hablo de mi fortaleza... porque, no puedo evitar ser tremendamente sensible y avergonzarme de ello.
Siempre he creído que soy fuerte, pero mi cuerpo me demuestra que no lo soy.

Ciertamente, no me importa lo que diga mi cuerpo, siempre y cuando mi razón me diga, que soy como esas mujeres que no se dejan amedrentar por nada... que tienen debilidades aunque sea imposible encontrarlas. Eso las hace fuertes. Nos hace fuertes.

No sé bien porque hablo de fuerza, ni de valor, ni siquiera de mujeres... pero supongo que es tarde y que empiezo a estar perdida en el embotamiento.

Me he tomado un tiempo para reflexionar; voy más allá... me he tomado un tiempo para dejar correr los minutos, los días, las semanas...
He querido reconciliarme conmigo misma y con él, y descubrir si había hecho lo correcto, o por el contrario, me arrepentía de haber dicho adiós.
No ha sido así.

Ahora, con la perspectiva de que a pasado un mes, puedo afirmar que hice bien en dejar ir lo que no me pertenecía... pero dije que no escribiría más sobre él (sobre ti), y no voy a hacerlo...

Así que, esta entrada, escrita a la puertas del sueño, del agotamiento y del delirio; a caballo entre un sábado o un domingo (ninguno de los dos días deseaba acogerla en sus brazos) es un escrito para decidirme a decir que mi inspiración se ha marchado, otra vez, Dios sabe a dónde.
Para contar que en este mes, que ha sido tan y tan extraño (en el que me he sentido tan atrapada por la obsesión, tan enganchada a él y tan bien conmigo misma) y tan tan ambiguo, me he sentido propia, por primera vez desde que le conozco.
Y suena cruel y ruin, pero al fin vuelvo a sentirme libre...
Ya no soy presa del miedo.

Y quizá por eso, no soy una mujer tan fuerte como quisiera, y voy camino de no serlo, pero tampoco me atormenta tener que pedir ayudar o claudicar de vez en cuando... pero nunca, nunca me rindo. Porque, al fin y al cabo, rendirse no es una opción en la vida.
Porque puedes darte por vencido, pero no dejarte vencer...

Siento que vuelvo a tener esa garra arrebatadora, y aunque es muy probable que no me encuentre tanto como quisiese, que las palabras se me escapen y que la inspiración me rehuya, no pienso renunciar a ser yo misma...

Siento no ser tan esclarecedora como me hubiese gustado, pero... tampoco puedo evitar tener los sentidos aturullados por la hora... creo que mañana (bueno... hoy) no podré evitar sentir que esto es un sinsentido, un despropósito, una bula... pero bueno, es lo que soy... una chiquilla llena de despropósitos, de mirada inquisitiva, de duda en lo dedos, de pasiones en los labios y de meteduras de pata en todo el cuerpo...

Soy lo que soy y vuelvo a ser yo...

La emperatriz de los sueños (más dormida que despierta)


lunes, 20 de febrero de 2012

Adiós liante :*


Y siento... lo siento tanto y tan hondo.
Decirte adiós creo que me hace más daño que tenerte aquí, pero créeme cuando te digo, que no puedo seguir sintiendo que cada vez que te veo o sin verte, me estoy volviendo loca. Que no quiero más miedos, más compromisos, más besos fugaces que lo significan todo... que necesito volver a ser yo, aunque ahora, y esto tú probablemente nunca lo sepas, lloro como hacía demasiado tiempo no lloraba.
Si es que no recuerdo cuando fue la ultima vez que escribí entre lágrimas, la última vez en que afloraron tanto y tantos sentimientos.
Y tú, probablemente no entiendas que cuando digo que me importas de verdad lo digo de veras.

Porque a fin de cuentas tú siempre serás aquel que me robó los sueños, los besos y esos suspiros.. las risas e incluso las ganas.
Pero tenías tanta razón al decir que febrero era un mes maldito, y recuerdo que lo hacías mientras me agarrabas de la mano y yo pensaba en no soltarte nunca más... Pero ahora, ese recuerdo tan reciente queda lejano, y ya no sé si me estoy disculpando o entremezclando todo esto que siento.
Porque sí, si no podía estar contigo quizá tampoco aprenda a estar sin ti.
Pero ya ves, me ha vencido el miedo, y ahora, ahora casi puedo decir que me siento libre y con más ganas que antes de estar contigo, porque... me oprimías, me asustabas, me daba cuenta de que tú querías mucho más de lo que yo podía querer... Y es que creo que lo que más me duele es ser yo la que te destroce a ti, después de haberme aparecido como alguien que podía devolverte la sonrisa.

¿Cuantas veces tengo que hacerte sufrir para que te des cuenta de que eres demasiado bueno para casi cualquiera?
Creo que te echaré de menos, liante, pero... siempre quedarán conmigo todos esos momentos, porque, como dijo una vez un buen amigo: Siempre que tengo problemas ahí está la palabra amor.

Y ahora, soy consciente de que te he cogido demasiado cariño, y por eso, te deseo que seas FELIZ y que (y siendo egoísta) puedas seguir creyendo en mí.

Adiós, pequeño, adiós...

P.D:Espero poder seguir improvisando contigo, pero ya sé, que quizá eso, sea demasiado pedir. LO SIENTO.

La emperatriz de los sueños

viernes, 3 de febrero de 2012

Tum-tum...


Cuando pienso en ti no puedo evitar pensar en miedo.
En todas las sensaciones que me recorren cuando tú estás aquí y en tu ausencia. Miedo, de sentir que me estoy volviendo loca, y esta vez es literalmente.

Ya no hablo de miedos a media, ni de tintas (a tientas) enteras, hablo de que no entiendo absolutamente nada que no sea tu idioma, y mis absurdos latidos (y la hipertesión, que también me anega) que no me dejan ni respirar sin sentir exactamente esto, que me estoy enloqueciendo. No, ni siquiera entiendo tu idioma, simplemente ya no entiendo nada. Me dominas, me embotas, me aturullas y me reduces... y ya no sé si es que todo esto viene tan deprisa o soy yo la que necesita tanto tiempo.
Entiendo, que me haces sentir tan especial, que asustarse es necesario, pero... ¿Puedo seguir siendo la niña que he sido hasta ahora, mientras poco a poco me vas convirtiendo en una persona casi adulta? o¿ necesito aprender a andar entre tus brazos para crecerme a tu lado?

Da igual como sean las cosas, escribirte me hace bien, aunque me persuade de que en realidad sí, tengo muchísima razón, te has adaptado perfectamente a las cuatro esquinas de mi mente circular.
Aunque ahora también le he cogido miedo (miedo a escribir); miedo a querer conjugar el verbo querer sin quererlo en realidad, porque... últimamente pienso dispar, y me acaba llevando a ti.
Supongo que se me ha olvidado como era, o quizá, que hasta ahora no había pensado así. Y es que, la vida da muchas vueltas,recorre muchos caminos en círculos, pero... sea como fuere, todos los caminos me llevan a ti (digo a Roma)

Y es que (sé que ya lo he dicho) pero no puedo evitar sentir, que cada vez que pienso en tenerte junto a mi, se me erizan los bellos, y las piel se me pone de gallina. Y siempre, casi sin excepciones, siempre que pienso en ése beso, no puedo dejar de sentir que mi corazón late mucho más deprisa de lo que yo jamás creí posible.
Y el calor me embarga, me arden las mejillas, y despierto febril sabiendo que pronto estaré tan serena o tan inquieta, que casi me dará un tumbo el corazón, pero que estaré contigo. Y es que es así de simple (simplemente complejo), estar contigo me asusta y sin embargo (me empiezo a dar cuenta) de que tampoco quiero estar sin ti.

Así que... ¿improvisamos?


viernes, 20 de enero de 2012

* . *


He decidido tomarme las cosas con calma sólo para ver como se precipita lo que tan lentamente nos está ocurriendo.
Y es que ando tan estúpidamente enganchada a ti, que te imagino corriendo camino a casa para volver a hablar conmigo.

Tan ilusionada con algo que hace apenas, ¿cuánto? ¿10 días? no era ni capaz de imaginar, que no puedo parar de repetirme que tu sonrisa es maravillosa.

Porque sé que no eres perfecto, ni te asemejas a ése prototipo de chico, que yo siempre quise en mi vida.
Tú eres real, y eso te hace tan mágico... Porque ¿para qué engañarnos?, te digo, me encanta que sonrías, que siempre tengas las manos frías, que tiembles y tengas que refugiarte bajo miles de mantas. Adoro cuando me hablas como si fuese la única, como si lo importante de todo esto fuese yo, cuando juegas con un mechero que nunca usas, cuando prometes encontrar mis puntos débiles y hacerme fuerte jugando con ellos.

Y es que he decidido dejar de tener miedo, a todo esto que, hace ya tanto tiempo que ya resulta como nuevo para mí. Porque es verdad, no se puede hablar de nada sin antes sentirlo, y ahora que te siento, que hay "feeling", puedo hablar de ti sin demasiado pudor.
Si es que ya no puedo parar de pensarte... ¡Qué ridícula e irónica la vida!, pensé que nunca me fijaría en ti (yo tan obcecada con él, sin verte...) y mira ahora a donde he llegado.

Y es que me da tanto miedo escribir estas líneas, miedo por saber que quizá no se hagan realidad, que no quiero ni pensar qué sería de mí si me doy cuenta de que me ilusionas demasiado. Porque es que, me encanta abrazarte, darte esos dos besos que tú siempre me pides...
No sé, si es que simplemente me encantas tú, y ya no quedan explicaciones suficientes para justificar eso.
Y ahora, puedes considerarte afortunado, me has robado algo que siempre creí mío... mis pensamientos y ¿porqué no? la inspiración.

La emperatriz de los sueños (nunca mejor dicho)

domingo, 16 de octubre de 2011

Deliras tanto o más que yo, pero éso, tú ya lo sabes


A mediados de un día cualquiera, de un mes cualquiera, en un mundo cualquiera, como hoy.

Y es que era todo tan real, que casi tenía sentido.
Una, calvaba las uñas en tu espalda para no caer, mientras, tú, desgarrabas mis muslos por atrás para tirarme. Era nuestra lucha de titanes, en la que sólo participaba yo... era todo tan inconsciente e insistente, que casi, me automutilaba cada vez que pensaba en escalar una posición en tu vida.

Luego, ya me daba cuenta de que no; y seguí colgada, por si cambiabas de opinión o te decidías por dar un paso atrás y encontrarme.

Entonces, el mundo tenía más sentido que ahora; que todo está alrevés y ya nada funciona mal, al contrario, en mi mundo cercano, todo va tan bien que da grima.


Y es que cuando, decidiste emprender aquél dichoso viaje, yo me marché contigo, por si te pesaban las maletas y decidías salir a cazar mariposas en nuestros estómagos.
Luego, recorrías el mundo con tu mirada infinita, me amarrabas al poste de tus deseos, y me llenabas la cabeza, de absurdos pensamientos, sobre amores fantásticos que luego, nunca viví.


Aún espero a que tus historias dejen de ser fantasias de cuando exploré tu mundo, porque, a fin de cuentas, me enseñaste a ser rebuscada y pensar por mi misma, que no es poco. Y eso que, cada vez que me doy la vuelta el mundo está al revés y yo cabeza abajo.

Porque para que engañarnos, no es normal que no sea mío ni nuestro, un beso robado, o que entre mi cuerpo en una 36 como podría entrar en tu ser... pero la cosa es así.
Los besos robados no son míos, y sin embargo tengo unos magníficos pantalones nuevos, que no tienen nada que ver contigo. Porque ya te digo, cariño, el mundo sin tí va mejor pero es más aburrido.


Porque todo me sorprende ya demasiado, y no ando yo para sorpresas tan desmesuradas; y luego están tus cuentos... aquí, esperando a que por fin aparezca mi príncipe, aquel que me prometiste para luego esconder Dios sabe donde.

Porque tú tienes tanto devarajuste en el cuerpo, como alcohol en las venas. Pero es divertido, aunque esperar ya no lo sea tanto, y una se desespere (sólo los días mediocres, como hoy y como contigo), desde luego, nuestras lunas llenas dejaron mucho que desear. No eran tan vanidosas como tus historias sobre mi futuro incierto.

Me dejaste siendo una melónmana, no por las canciones, apenas escucho la música, es solo, que incluso hoy, un día cualquiera, de un mundo cualquiera, escucho la especial melodía de tu canción; y hoy, es el día, en que sigo pensando que es hermosa...

... por eso sigo creyendo en tus cuentos, y me divierte pensar que aunque todo vaya realmente mal porque todo es de fábula, yo soy parte de la irrealidad de tus cuentos. Y ser protagonista de tus delirios, me enamora.

La emperatriz de los sueños :)

martes, 27 de septiembre de 2011

*

Es tan triste que solo me queda hablar de amor y soñar en color verde turquesa...



Sonríe, por lo que aún queda por descubrir :)

La emperatriz de los sueños

domingo, 25 de septiembre de 2011

Porque...


El calor fluye por mis venas, me asfixia y me envenena, quizá porque subo corriendo hacia el cielo, buscándote a ti.

Porque después de un instante, todo ha vuelto a ser como siempre; sin importar el olor a tabaco o las repentinas borracheras, sin preocuparnos de tus historias de mitómana confundida.

Porque era como cuando eramos niñas y aún no estábamos las tres juntas, porque entonces, en la sala de estar, revoltosas en el sofá, con él en medio, todo era tan simple como soplar la vela y pedir el deseo, al fuego, que nunca nos llegó.

Porque sigue siendo como cuando nos ahogábamos de risa, sin importar cuantas veces nos ahogamos ahora boca abajo y en mis brazos. Porque tú me proteges de los peligros que no existen, mientras yo me enfrento a los reales; a mis fantasmas de Gaudí.

Porque sigo sin saber montar la escultura de mi destino sin idealizar mi futuro inventando, Porque al fin he aprendido a hacer lo que no supe de niña. Porque aprendí a soñar con él sin alejarme de vosotras, que fuisteis mi centro.

Porque sigue existiendo el maldito karma, concentrado en nuestras sonrisas.
Porque de vez en cuando sigue siendo como cuando yo no supe que hacer, y deseaba acabar con todo, y tú estabas allí para decirme: "Hoy me escondo en mi maldito cubo de la basura, para no verte más amor"

Porque aunque hemos vivido, tanto y tan poco, sigue siendo como cuando aprendimos andar.
Porque al fin y al cabo, nuestra vida es un camino de pasos infinitos, en el que nos encontramos la una con la otra.

Porque hoy seguimos siendo las niñas de siempre, aunque ahora todo haya cambiado...

La emperatriz de los sueños

jueves, 22 de septiembre de 2011

Triste (mejor no preguntar...)


Duele comprobar que aún hoy sigo abrazada miedos.
Duele, sentir el pecho oprimido y las lágrimas agolpadas cada vez que la vida nos da mil vueltas y no nos da la oportunidad de cambiar el rumbo.
Duele sentirse como la niña que aún sigo siendo, perdida y oculta, bajo las sábanas de la casualidad, que un día permitió nos encontráramos.
Duele no sentirme dueña, ser confusa y confundirme. Desvaratarle los planes al destino, para desvaratar mis propósitos infructuosos. Dejarlo todo a medio comienzo por miedo a que llegue el final.

Ser consciente de que aún, siento que las únicas palabras que puedo dedicar, son aquellas que dicen cuanto necesito decir y cuanto quisé en su día callar.
Darme cuenta, de que el mundo a dejado de tener sentido, simplemente porque me siento triste y asustada, y me cuesta procesar que tú aún me grites cuando yo lo hago todo mal.

Saber que fuimos capaces de darlo todo y quedarnos sin nada.
Destruir cuanto construimos, como la torre de naipes que fueron nuestros destinos ocultos, que poco a poco desempolvamos, como las páginas de tu libro abierto.
Observar que duele, porque ya todo está perdido, y que nuestras palabras, no son sino fruto de nuestra propia incomprensión, de nuestra inutilidad ante la vida; de que un día nos asustamos y al salir corriendo ya no tuvimos tiempo de volver atrás.

Darnos cuenta de que un día todo fue bien porque comenzamos, y ser absurdamente conscientes, de que si todo salió mal fue por ése innegable miedo que nos invadió a que pudiese acabar. Y ahora que todo ha acabada, lo único que podemos decirnos, es que duele y aferrarnos a lo único que nos queda...

Saber que todo lo que perdimos fue por miedo a perder, me duele tanto a mí, como te dolió a ti perderme.





miércoles, 14 de septiembre de 2011

El cuento de los hermanos Grim



Aún recuerdo las veces qué reímos observando de reojo las absurdas cartas adolescentes que contaban el amor que se procesaban dos borrachos inconexos.
Recuerdo las veces que dijiste que "el amor es una ilusión preparada para engatusar a los sedientos que andan a la deriva en los caminos de un desierto ajeno"

Recuerdo como descubrimos nuestro error, al descubrir que los hermanos Grim no recogían cuentos, sino nuestra historia. Como revoloteaban a nuestro alrededor los sueños, palpables, que nos impulsaban a seguir volando.

Cuando dijiste que "escribir con el alma era decirme te quiero. Por eso escribo", cuando comprendimos que todo tenía un sentido. Excepto los cubos de Rubik, que nunca me enseñaste a hacer... Recuerdo que ya solo queda la leve alusión a que un día formamos un algo especial, que iba más allá de las cartas o de los cuentos que tú me contabas, para que yo creyese que me amarías un día más. Como a Scheherezade en las mil y una noches, nuestro amor duró cuanto duró tu cuento, que no era sino el mío.

Cuando te cansaste de escribir lo hiciste también de tenerme en cuenta, porque a fin de cuentas, y para qué hablar más, la razón de que existiese nuestra historia era que ambos estábamos predestinados a ser dos. Un tú y un nosotros.

Por eso, después de todo, aún guardo el secreto de los hermanos Grim...


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Ni Romeo, ni Julieta


Hicimos creer que la vida era una obra a interpretar.
Que el libre albedrío podía existir entre tus sábanas y las mías.
Que destruir los sueños era un placentero pasatiempo, en el que ni tu ni yo supimos como entender las reglas; nos inventamos el infinito por el puro placer de experimentar con la posibilidad de no llegar nunca, de desentrañar nuestro agujero negro en el abdomen.

Claro que yo aún creía en ti, y que cambiar era posible.
Que merecía la pena dedicarte la primera y la última estación y no pararme en el andén de tus besos dormidos.
Claro que yo aún pensaba que mis sueños se harían realidad si tú interrumpías los tuyos, pero ya sabía yo que ¡tú estabas hecho de imposibles!

¡Cómo añorabas no saber contar estrellas!, por eso te dedicabas a contar lágrimas de cristal.

Te gustaba el sirope de chocolate y pringarme a mí con tus esbeltos dedos, recorrer mi espalda y dedicarme uno de esos sueños a los que no te dignabas a renunciar ni siquiera por mí, que se suponía era tu Julieta.
Pero claro... tú no eras mi Romeo ni te dedicabas a observarme en el balcón.

Hicimos creer que ser dos era cuestión de uno, y que valía la pena escribir nuestro cuento en nuestro tintero de papel, derramar nuestra sangre en palabras que decían que algún día tú y yo volveríamos a ser uno.
Nos engañamos tanto como pudimos, para aprovechar a hacernos el amor. Pero quizá nunca supimos realmente qué significaban nuestras íntimas expresiones, quizá por eso cuando renunciaste a tus sueños, yo comencé a tener los míos y aprendí a volar.

Quizá después de todo ni Romeo ni Julieta estaban echos el uno para él otro y por eso tú y yo acabamos matándonos de amor.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cuanto


Me he dado cuenta de que no puedo ceñirme a mi propia incomprensión, de que ya no le tengo miedo a lo que podamos decir de nosotros mismos. Que a fin de cuentas me has acompañado siempre por los lindes más irreconocibles,me has guiado y apartado de todo cuanto yo debía de temer y no obstante, me has dejado entrever, todo cuanto me asustó alguna vez.

Tengo la impresión de que posiblemente, esto es lo que quería y cuanto ahora necesito, de que quizá, nuestra historia tenía que contarse, tarde o temprano. Que no podía callar cuantas veces me hiciste daño, y cuantas yo caí en tus enredos otra vez. Como la tonta que fui y sigo siendo...

Pero ahora, me he dado cuenta de que ya no me importa caerme si sé que tarde o temprano me voy a levantar, porque a fin de cuentas, desde la tierra hay tan buenas vistas o mejores incluso que a metro setenta.
Me gusta la foundue en tus labios, ya lo sabes...

Sé que puedo decirte cuanto quiera, cuanto necesite, cuanto ansíe... que tu me lo reprocharás diga lo que diga y que a pesar de todo no vas a cambiar nada. Ya forma parte de nuestro ritual de atenciones. Forma parte de nuestros desajustes hormonales...


En el fondo me sabe bien tenerte sin tenerte miedo. Sin tener que controlar lo que digo. Me gusta saberme incompleta y que tú me complementes. Me gusta la miel de tus palabras... ¡Yo siempre me he sentido tan abeja!, siempre a rayas y a cuadros...

Dime cuando descubriste que hacer el amor de noche era cosa de película. Dime cuanto...

lunes, 30 de mayo de 2011



Casi me siento en paz. La música suena al fondo, en el trasfondo de mi propio ser, casi puedo sentir los acordes y danzar tocando las cuerdas de una guitarra creada a base de notas.
Siento fluir el ritmo mientras las mismas sensaciones me inundan. Casi, y sólamente casi, resulta irónico saber que eso mismo de siempre, es esa misma incognita que perpetuamente e incesantemente se queda a esperarme.

Casi siento ansias cuando no estas cerca, supongo que porque me haces bien, pero es tan extraño saber que cuando andas rondando la que se aleja soy yo.
Y no por miedo, no confundas, tampoco por confusión o engaño, supongo que porque me habituo a tí, igual que tu te acoplas a mis sentidos, en el fondo, sé que me acoplo a los tuyos. Formamos un buen equipo ¿sabes?.

Y me imagino como será cuando ya no te vea, y ¿sabes? me resulta factible.

No lo sé, supongo que en el fondo (y sin saber como) calaste en mi como pensé (y pensaste) no haría nunca nadie.
Supongo que me diste una oportunidad (una segunda, porque las primeras ya estaban dadas) y yo te di a ti otra, una bonita, brillante.

Así cruzamos la cuerda, de lado a lado y por encima, manteniendo el maldito equilibrio y desequilibrándonos.
Casi creí que había roto la soga, sólo casi. A punto (y sólo a punto) estuve yo de tirarme y de dejarte a ti danzando.
Supongo que se impuso mi cabezonería, las ganas de demostrarme que aún me importabas. No me equivoqué, me importabas, y me alegro.

Luego quisiste tirarte tú, quizá sólo estabas loco.
Pensaste mal, no te culpo (tampoco pretendo que entiendas), supongo que creíste que me tiraría contigo; supones mal, supusiste mal.

Sin ti hay futuro, lo siento. No te lo tomes a mal, en la vida nadie es imprescindible, al menos no del todo, pero a veces la gente importa y demasiado (y eso tú lo sabes bien).
Pero tú, amigo mío, hace tiempo te llevaste algo mío, de muy dentro. Algo bonito, algo sencillo... te llevaste una de esas amistades mías, que tan difícilmente se logran. Mis felicidades escalador, de veras, lograste mantenerte en la cuerda (como es debido), y eso conociendo mis vaivenés es una proeza.
Pero así es la amistad, y a veces, es bueno decir todo esto.

Por todo eso, nunca olvides que aquí me tienes. Gracias por todo.


La emperatriz de los sueños

martes, 17 de mayo de 2011

Feliz



Creo que tengo miedo de cerrar los ojos y descubrir que el mundo de detrás del telón de nuestros párpados me gusta más que el mundo real.

Supongo que dormir durante cien años nunca viene mal, si por año tienes un sueño que quemar...


Hoy la vida me huele a fuego en la leña... y a sueños



me encanta :)