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domingo, 7 de febrero de 2016

Es curioso


Siento un nudo en la garganta y noto como le cuesta pasar a la saliva. El corazón me late a mil por hora y mis dedos, inseguros, están temblando. Quizá exagero, pero apostaría que tengo miedo. No paro de equivocarme mientras tecleo y eso casi me asusta.
Siento que me ahogo cuando escribo.
Me tengo que recordar que me hace falta respirar: Inspirar, expirar, inspirar... coger aire y soltarlo. Parece como si ya no fuese capaz de coger las palabras y soltarlas en el papel. Parece que ahora sólo las desparramo. Ya no tienen sentido.

Tengo miedo de fracasar también en esto.
Como si hubiese fracasado en todos los aspectos de mi vida, aunque sepa que no lo he hecho. No he fracasado en mi relación, ni con mis amigos, tampoco con mi familia. No he fracasado con la carrera, ni con el trabajo, ni con el voluntariado. Estoy aprendiendo cosas nuevas lentamente, pero tengo miedo de olvidar las viejas.

Siento que ya no me conozco y que tengo que aprender a conocerme de nuevo.
Siento envidia del mundo interior de las personas a las que valoro, y añoro cuando mi mundo interior era tan grande que se me desbordaba por los poros de la piel. En algún momento del camino, sin embargo, mi mundo privado se ha vuelto privado incluso para mí. Parece como si algunas corazas hubiesen sustituido a otras y siento que hace falta algo, un empujoncito, quizá de mi parte, para echar esos muros abajo. A lo mejor la ayuda y el apoyo que estoy buscando nacen dentro de mí.

Pienso que no sé lo que estoy pensando, pero que sea como sea, fuera como fuere, ya no tiemblo. Mientras tecleo, ahora sí, me embarga una paz interior que me hace feliz. Quizá porque por un momento no busco la belleza y simplemente me he detenido a escuchar. A escucharme.
Es curioso lo que vas aprendiendo caminando. Es curioso que no haya otra manera de aprender.

La emperatriz de los sueños

lunes, 18 de mayo de 2015

Una reflexión rescatada (de un borrador de hace meses)

Me he dado cuenta de que todas las mujeres a las que describo teniendo sexo o después de tenerlo fuman. Creo que es por la idea que me viene a la cabeza de mujer fatal. Algo así como una Audrey Hepburn de prominentes labios rojos -éste también es un patrón que se repite considerablemente-, ojos seductores y uñas largas.

Todas ellas tienen en común que son las dominantes. Que saben lo que quieres, cuando lo quieren y porqué lo quieren. Hacen caso omiso a lo que los hombres quieren porque ellas no son esclavas ni dependientes. Ellas no hacen el amor, follan porque les gusta el sexo.

Me gusta de mis mujeres que son decididas. Que dicen lo que quieren en la cama y que logran lo que se proponen. Me gusta que sean mujeres que tiene múltiples orgasmos no porque ellos sean grandes amantes sino porque son ellas las que son grandes amazonas. Me gusta que dominen, que no sean vulnerables ni en la cama ni fuera de ella.

Me gustan las mujeres fuertes, atrevidas. Mujeres que no teman al qué dirán, ni a los clichés, ni a los demás. Me gusta que disfruten de la cama, de los hombres y de sus libertades. Y es que me encanta pensar en el sexo como un acto de rebeldía, como un libertinaje y no una esclavitud. No me gustan las mujeres sumisas ni las que se conforman. No me gusta que sólo ellos digan y hagan lo que quieren.

Me gusta de las mujeres que tienen sexo en mis historias, no que fumen cigarrillos, que es un fetiche, sino que se valoren lo suficiente como para decir "Aquí estoy yo y quién eres tú para decirme qué tengo que hacer. Que nunca olvides, que a ti querido, te encontré en la calle"


Si será...



A veces, sólo a veces, te sientes tan triste y tan sola. Y no sabes qué es lo que te ha decepcionado esta vez, si esos mensajes que nunca llegan, esa situación  que te supone un problema que no sabes si vas a superar aunque sepas que no es para tanto, si esas personas que ya no están y echas de menos... 

Ya no sabes a quién echarle la culpa. Tampoco sabes qué tienes que culpar. Pero te sientes triste, aunque no sepas porqué. Es en esos momentos cuando empiezas a pensar en tu vida de ahora.¿Eres feliz normalmente?¿Cuándo te pones triste?¿Qué o quién causa esa tristeza? Eres feliz, pero a veces hay peros. Es como si nunca fuese suficiente y siempre hubiese peros.
Pero no es suficiente.
Pero esas personas ya no están.
Pero no sabes qué hacer con tu vida.
Pero qué pasa si esto no funciona.
Pero, pero, pero, pero...

Y te pones a pensar no en todo lo que anda bien en tu vida, ¿para qué?, mejor pensar es todas las cosas que no están bien. Piensas en que ya no sabes desconectar, y te contemplas a ti misma como una muñeca de trapo. Te anulas. 
Piensas en la dependencia tecnológica, emocional...¿Dónde ha quedado esa mujer independiente y fuerte? ¿A dónde se ha ido?

Y entonces recuerdas. Recuerdas las sonrisas que se fueron de personas que también marcharon. Recuerdas la risa que te hacía reír. Las conversaciones infinitas hasta las tantas. El coqueteo infinito de una broma entre amigos. Las chanzas que te hacían vibrar. 
Recuerdas los lugares que visitabas, las cosas que solíais hacer juntos. El día en que escribiste vuestros nombres, rezando porque las cosas funcionasen. 
Te preguntas si los nombres seguirán allí, pero no tienes valor para ir a mirar. 

Recuerdas sus manos y piensas que no eran tan cálidas como las que ahora te acarician. Comparas y ves que no hay comparación. Que añoras una gran amistad, no un gran amor. Y te sientes sola y triste por haber perdido a un amigo. Y te sientes sola y triste sin saber porqué. 

Si serán esos mensajes que se demoran en llegar. Si será ese examen que piensas no aprobarás. Si será esa persona que una vez se marchó y ya no volverá. Si serás tú, que nunca pareces tener suficiente. 

¿Qué será?

domingo, 17 de mayo de 2015

Y ahora



Y entonces ya no sabes quien eres. Ya no haces las cosas que solías hacer. Ya no escribes. Ya no bailas. Ya no cantas.
Ahora ya no tienes tiempo para esas cosas o eso te dices, y en la excusa, sigues perdiendo las horas, dejándolas marchar, viéndolas partir. Y contemplas el reloj y sabes que estás quieta, que ya no te mueves. 

Que ahora te estás olvidando de ser tu misma. Ya no te conoces. Tus gustos han cambiado. Tu manera de caminar ha cambiado. Tu manera de escribir... ha cambiado. Ya no es la misma. Ya no eres la misma. 

Y entonces no sabes quien eres. Y haces cosas que antes no te gustaban. Y ahora si. Y haces cosas que nunca habías pensado que harías. Y te enriquecen. Y estás creciendo. Y estás cambiando. 

Ahora has aprendido cosas nuevas. O lo intentas. Intentas aprender algo para poder enseñar, para tener un intercambio equivalente. Que no sólo den, que también des. Piensas que todo es distinto. Que nada es igual. Ya no eres la misma. Estás cambiado.


Y entonces comprendes que los cambios no son malos. Y tampoco buenos. Y que son cosas de la vida, de crecer como persona. Y sonríes. Y lloras. Y comprendes. Y ya no eres la misma. Y te gusta. 


Ahora eres distinta. Ahora eres tú. Una nueva tú. Pero tú al fin y al cabo. 


Y finalmente comprendes, que incluso habiendo cambiado eres la misma. Y eres tú. Y eres feliz. Así de cualquier modo. Y las cosas están bien cuando siguen su curso. Y sí, añoras a aquella chiquilla que rozaba la libertad porque ya no te sientes libre. Y entiendes que la vida está llena de sacrificios. Y eso te gusta, en parte te gusta. Y eso te hace ver, te enseña. Y te vuelves autodidacta. Y te convences de que los cambios pasan por algo. Y está bien. Y está mal. Y estás contenta de que sea bueno y malo. Y te gustan los dulce-amargos de la vida.


Y entonces sabes quien eres. Y empiezas a hacer las cosas que hacías. Y ahora vuelves a escribir. Y vuelves a cantar. Y vuelves a bailar. 

Y ahora vuelves a tener tiempo o eso te dices y con esa excusa retienes el tiempo. Y después del letargo...

...Te mueves.


miércoles, 27 de junio de 2012

Shh...



Hay cosas que mis manos no pueden teclear, palabras que no puedo decir.
Hay cosas que me dan tanto miedo como gritar en medio de una ciudad llena de gente.
Hay cosas que me enajenan y otras muchas que me atemorizan.
Hay cosas que significan tú, y otras que significan yo contigo o sin ti.

Intento hablarte de todo esto pero callando, te guío para que comprendas que quizá son más importantes mis silencios que mis palabras...
Entiende que no puedo evitar buscarte, y sé que en el fondo, tu estás tan unido (o más) a mí como lo estoy yo a ti.
Porque tienes razón cuando dices que "hace ya tiempo de aquello" y "quizá antes dolía hablarlo, pero ya... creo... que no. Ha pasado casi medio año".

Quizá sea verdad que han pasado los meses y que yo sigo estando en este punto intermedio (en standby) y que me niego a ser valiente de una vez por todas.
Sí, puede que eso sea cierto, pero no me digas que ya no duele... Yo sigo siendo incapaz de hablar "de lo que ocurrió entre nosotros" sin sentir que algo dentro de mí a cambiado. Sin sentirme injusta, sin sentir que te estoy hiriendo...

Porque es verdad, es verdad quizá que la nuestra es una relación encantadora, pero, claro que duele... y en el fondo siempre he creído que te duele mucho más a ti que a mí.
Los silencios duelen, y nosotros (siempre) callamos.Porque si somos (al menos yo lo soy, y sé que a ti también te cuesta, aunque tú seas mucho más valiente que yo) incapaces de hablar de lo que sentimos el otro, es simple y llanamente, porque lo que sentimos no significa nada o lo significa todo (como es mi caso).

Y sé que eres incapaz de comprender mis palabras a medias, las miles de veces que he intentado explicarte cómo me siento, con esos "casos hipotéticos" que no lo son tanto.

Y también sé cómo te sientes tú, y que tarde o temprano te cansarás de esperarme.
Pero hay cosas que no puedo decirte, hay cosas que siento y no puedo comprender, hay cosas que sólo podremos saber tú y yo...
Tú y yo...

Porque siempre se ha tratado de ti, de lo muchísimo que me cuesta no sentirte, de lo muchísimo que sufro si tú sufres.
De las veces que lloro porque te hacen (o te hice) daño y de lo mal que llego a sentirme cuando tú te sientes mal.
Se trata de lo feliz que me hace tu felicidad y lo desdichada que me hace tu desdicha.

Siempre se ha tratado de como me haces sentir, y cada vez se trata más y más de eso...
De mis borradores, de mis miedos, de mis dudas.. de ti... de mí...


La emperatriz de los sueños (que empieza a pensar que escribe entradas basura)(pero que tiene que escribirlas u.u!)

miércoles, 18 de abril de 2012

Pretextos


No sé para que me engaño... para qué son las excusas o qué pretendo al pretender, quizá simplemente tenga miedo o sea una excusa más para no admitir que he crecido o que estoy en ello.
Que me niego a ver las cosas porque, a lo mejor, después me da miedo el mundo real. Porque no sé dejar(te) que me quieran, aunque consiga hacerme querer.
Las putas excusas y los exquisitos engaños se quedan colgados de tu sonrisa y yo soy la misma tonta que "ni contigo ni sin ti"
La que tira y no afloja y la que da vueltas en círculos porque no sabe a donde espera llegar.

Tengo miedo de darme cuenta de que un día no estarás y miedo, quizá, de saber que puede que aún hoy sigas estando ahí.
Busco pretextos que me cobijen y no me pongan demasiado triste, pintarme una sonrisa con el pintalabios que descansa sobre una cómoda dormida, y agarrarme fuerte a la almohada cada vez que me descubro sonriendo(te).
Tomar un respiro cada vez que entre risas y lágrimas la vida se me pasa volando, con la compañía de esa persona especial (que siempre ha estado ahí. Sin excepciones. La chica de los labios rojos, mi niña (que poco te agradezco todas tus imperfecciones que te hacen única), mi hermana y mi pequeño gran mundo) descansando en mi cama junto a mí, respiración contra respiración (y algún jadeo que se escapa después de alguna que otra locura o baile frenético a ritmo de canción desafinada). No preocuparme porque sé que tú, querida, no entiendes nada y eso me hace bien.

Volver siempre a él como el río va a la mar o como la sombra sigue a su amo.
"Reducirme al polvo de tu sombra" y pensar que a lo mejor el viento me llevará contigo.
Creer que estoy total y absurdamente enamorada de ti, y descubrir al día siguiente, que es todo tan imposible y tan estúpidamente inconcluso, tan absurdamente perfecto, que no puede ser. Descubrir al día siguiente que no te quiero.

Quererte sin querer y no querer quererte.

Me vuelves tan eficazmente escurridiza y enfermizamente dependiente que no sé como escapar a ese depredador que yo solita me he buscado.
Encontrar pretextos (siempre excusas, mentiras mal formuladas y palabras a medias) para fingir que tu sonrisa no me hace feliz y encontrar razones para entender porque no sé como definir esto que siento. Me enajeno solo con pensarte, pensar en lo que podría ser si no fuésemos tú y yo. Si fueses tú y no fuese yo.

...Porque la pieza de este rompecabezas que no encaja soy yo... y eso después de todo, quizá sea lo más absurdo y doloroso de todo

La emperatriz de los sueños

martes, 3 de abril de 2012

... (II)


Voy a tomarme un minuto para distanciarme de ti y hacer caso de aquellos que me dicen que hablarte no tiene porque ser terriblemente malo, aunque siga siendo tremendamente injusto.
A fin de cuentas, recuerdo, que la primera vez (a finales de octubre del 2009) que escribí en la blogosfera, lo hice entre lágrimas.
Estaba asustada, confusa, con un dolor inaguantable en el pecho, llena de impotencia y con ganas de maldecir al amor por ser tan destructivo, tan veraz... por ser esa fiera que yace dentro de cada uno de nosotros y que resurge para desgarrarnos y anidar en nosotros, el sentimiento de desesperanza mezcla de la agonía de seguir alimentando una esperanza casi exangüe.

Han pasado tres años pero sigo siendo la misma estúpida que con un par de años más, y una ínfima experiencia sobre la espalda, reta a la vida y siempre siente que acaba perdiendo.
La misma que llora de debilidad o porque se siente cansada.
La que nunca encuentra respuestas y siempre deja el tiempo pasar, como una cobarde, para asegurarse de que las aguas están más calmadas.
La misma que habla de amor, sin, probablemente, saber lo que es. La criticona, la que busca explicaciones, la que desiste, la que se cansa, la que patalea y se cree más lista de lo que realmente es.

Esa era y sigo siendo yo, con una figura más moldeada, una sonrisa con un hoyuelo a estrenar (signo inequívoco de las alegrías que me separan de aquella idiota de antaño) y dudas nuevas. Con pretextos y argucias para escaquearse de pensar en lo que de verdad me asusta... la misma que evade la realidad con sueños absurdos.

Por eso, creo que no puede ser un pecado retomarte como mi salvoconducto, sin importarme el echo de saltarme mis propias promesas, de herir mi propio orgullo y decepcionar a todo aquel que pueda estar leyéndome. Creo que con el tiempo (y he necesitado de más de un buen consejo) he aprendido a saltarme mis propias normas, y hacer lo que necesito.
Y hoy, necesito hablar de él.

Porque, no quiero seguir engañándome más, quizá esto me ayude a aclararme (si es que verdaderamente hay algo que aclarar) y pueda, al ponerlo sobre papel (mojado) entrever todo aquello que se me escapa, aunque siendo sincera, dudo que esto ocurra. Sea como fuere, prefiero olvidarme de mis borradores, y hablar de todas esas veces en las que dudo de todo cuanto a ocurrido.
Algunos lo saben, no tantos como merecerían saberlo, pero sí los suficientes como para poder sentir que no estoy estrictamente enajenada y que aún conservo parte de mi cordura (aunque cada vez más recóndita), ellos, quizá los únicos que, saben de este mar de emociones, de este sinsentido en el que estoy viviendo últimamente.
He leído todos esos borradores que por miedo, por orgullo (ahora herido) y demás pretextos inútiles nunca verán la luz, y he descubierto, no sin cierta congoja que todas y cada una de las líneas allí guarecidas hablan de él.

Soy la pescadilla que se muerde la cola, ahora lo entiendo. Voy dando tumbos, y ando en círculos buscando explicaciones a preguntas aún sin formular. ¿Porqué cuando me digno a acertar con una pregunta, la respuesta me evade y porque cuando doy con una respuesta, más o menos convincente, el universo se alinea para, compinchado, cambiarme las preguntas? Soy un bucle de tiempo infinito que transcurre en los diez segundo que dura la musiquita de fondo en una tragaperras (de tragar perras ando yo harta, entre otras cosas)

Pero que se le va a hacer... tampoco tengo definiciones ni palabras que buscar.
Espero encontrar respuestas sin formular preguntar y preguntar sin buscar respuesta. Espero encontrarme a mi misma en el camino de la duda, porque, inconscientemente me he ido perdiendo y disfrutar pronto de todo lo que hay a mi alrededor que no es poco. Mientras, recurriré a mi frase fetiche de cobardica emperrada en hacer de la vida un mundo casi sencillo: "Tiempo al tiempo"

Ahora no puedo evitar alegrarme de saber que mañana, al fin, es miércoles y que nos volveremos a ver. Creo que eso me pone contenta, lo que, no evita se desaten emociones contradictorias y sentimientos adversos, cómplices de mi (ese ya idolatrado) delirio... pero bueno, creo que ahora mismo eso tampoco me importa... tiempo al tiempo, el consuelo de los tontos (sí,sí equiliquá)

La emperatriz de los sueños (enredos)

sábado, 17 de marzo de 2012

Reflexiones dormida (no dormidas)


Sé que hace un mes que no escribo.

La última vez, lo hice entre lágrimas, con un nudo en la garganta y con la firme intención de esconderme bajo las sábanas y no salir hasta el próximo amanecer.
Por supuesto, no lo hice.

Siempre, desde pequeña, me ha gustado enfrentarme al mundo, e incluso a mi misma, por cabezonería o quizá, por, simplemente, demostrarme que yo también puedo ser fuerte.
Siempre he admirado a esas mujeres capaces de controlar sus emociones, de salir adelante cuando parece que todo está perdido. Esas mujeres que no lloran porque piensan que es un signo de debilidad.
Creo que siempre las he admirado, de la misma forma que admiro a esas mujeres que lloran con la cara descubierta... esas que te desgarran el alma cuando una lágrima brota, y comienzan los sollozos.
Ya sé que no hablo de mi fortaleza... porque, no puedo evitar ser tremendamente sensible y avergonzarme de ello.
Siempre he creído que soy fuerte, pero mi cuerpo me demuestra que no lo soy.

Ciertamente, no me importa lo que diga mi cuerpo, siempre y cuando mi razón me diga, que soy como esas mujeres que no se dejan amedrentar por nada... que tienen debilidades aunque sea imposible encontrarlas. Eso las hace fuertes. Nos hace fuertes.

No sé bien porque hablo de fuerza, ni de valor, ni siquiera de mujeres... pero supongo que es tarde y que empiezo a estar perdida en el embotamiento.

Me he tomado un tiempo para reflexionar; voy más allá... me he tomado un tiempo para dejar correr los minutos, los días, las semanas...
He querido reconciliarme conmigo misma y con él, y descubrir si había hecho lo correcto, o por el contrario, me arrepentía de haber dicho adiós.
No ha sido así.

Ahora, con la perspectiva de que a pasado un mes, puedo afirmar que hice bien en dejar ir lo que no me pertenecía... pero dije que no escribiría más sobre él (sobre ti), y no voy a hacerlo...

Así que, esta entrada, escrita a la puertas del sueño, del agotamiento y del delirio; a caballo entre un sábado o un domingo (ninguno de los dos días deseaba acogerla en sus brazos) es un escrito para decidirme a decir que mi inspiración se ha marchado, otra vez, Dios sabe a dónde.
Para contar que en este mes, que ha sido tan y tan extraño (en el que me he sentido tan atrapada por la obsesión, tan enganchada a él y tan bien conmigo misma) y tan tan ambiguo, me he sentido propia, por primera vez desde que le conozco.
Y suena cruel y ruin, pero al fin vuelvo a sentirme libre...
Ya no soy presa del miedo.

Y quizá por eso, no soy una mujer tan fuerte como quisiera, y voy camino de no serlo, pero tampoco me atormenta tener que pedir ayudar o claudicar de vez en cuando... pero nunca, nunca me rindo. Porque, al fin y al cabo, rendirse no es una opción en la vida.
Porque puedes darte por vencido, pero no dejarte vencer...

Siento que vuelvo a tener esa garra arrebatadora, y aunque es muy probable que no me encuentre tanto como quisiese, que las palabras se me escapen y que la inspiración me rehuya, no pienso renunciar a ser yo misma...

Siento no ser tan esclarecedora como me hubiese gustado, pero... tampoco puedo evitar tener los sentidos aturullados por la hora... creo que mañana (bueno... hoy) no podré evitar sentir que esto es un sinsentido, un despropósito, una bula... pero bueno, es lo que soy... una chiquilla llena de despropósitos, de mirada inquisitiva, de duda en lo dedos, de pasiones en los labios y de meteduras de pata en todo el cuerpo...

Soy lo que soy y vuelvo a ser yo...

La emperatriz de los sueños (más dormida que despierta)


lunes, 14 de noviembre de 2011

Absurda nada que lo es todo



Y que tu me aspes si yo ya no digo nada, pero es que la definición de absurdo es estéril, innocua para seguir mis pasos. Mi propia reducción al absurdo, mi condición contrafáctica, mi redundancia, mi repetición... mi teoría de la nada. La nada que lo ocupa todo.

La inestabilidad de ser promiscua a quedarme en mi sitio, por miedo a reaccionar o porque los sueños sueños son, y después de pisado pasado, pero ¿qué pasado, si el presente carece de motivos y el futuro interactua con la sinrazón? me duele el alma de no hacer nada. ¡Qué estado de absolución más absurdo...!

Absurdo... palabra carente de sentido que extravagante, contraria, se opone a la razón. ¿Pero qué razones me quedan para no hacer nada?, ya no tengo nada que hacer y aún ni siquiera he empezado... que me haspe el abatimiento...

Recorre la senda de "irse por las ramas" porque así es más fácil no decir nada. Demagogia, absurda, total, equivalente... equivalente a ésa nada que lo dice todo.
La pedantería está de moda, ¡vaya si lo está! Luego me sorprendo de mi ego (ai, eso "alter ego") y mi verdadero yo se confundan como las paradojas. Mentiras a medias y verdades (¿verdades? ¿cállate quieres?)

Dialectos, estratosfera, fragmentos... son palabras, eso, palabras. Importa qué decir y no como, pero... ¿Y cuando simplemente hay que decir nada? nada... absurdo...
Escenificado, pragmático y carente de sentido pero estable, como el frío que me gusta, excepto cuando lo padezco, más paradojas, más inexactitud- Eso convierte la vida en hermosa.

Wilde, ahora pienso en Wilde... pero, ¿qué soy capaz de recordar de él, cuando recorría las paredes de Canterville? creo que nada, a excepción quizá de una confusión sexual que no llegué a entender por aquél entonces. Añoro un poquito a Wilde. Pero no quiero hablar de sexo, quiero hablar conmigo misma, y decirme todo esto que no dice nada, pero... ¿Qué más da lo que pueda llegar a contarme sobre un planeta (¿marte?) que está ahí? en algún lugar...

¿Cuantos fragmentos de canción más tengo que recomponer antes de entender la letra? (no quiero preguntar, no quiero, no quiero...) Un poquito obsesionada, sumisa quizá. Eso. Luego todo que alberga nada y nada que lo alberga todo, tan absurdo, tan eficaz, tenaz, persuasivo... me descompongo en mi propia canción ya compuesta, soy los fragmentos unidos de mi propia melodía... Por eso me sueno, a cada momento con un compás.

La emperatriz de los sueños

martes, 25 de octubre de 2011

hipertensión


25-10-13

Recorres mi hipertensión. Me alteras, te adelantas, frenas en seco, derrapas, me rompes. Ya no importa, ya no.

Recorres mi subconsciente olvidando el inconveniente que lleva consigo. Te devuelvo, me revuelvo, te espeto, preguntas, olvidas...

Recorres mi canción en tu sombra, me apabullas, me desarmas, me ilusionas, me amarras, me inhibes...

¿Sabes cuantas veces intentaste hacer lo que decías, sin quedarte a medias? lo sabes, quizá porque en el fondo te encuentras conmigo. Luego, sabes lo que dicen por ahí, de que ya nada importa, y de que soy tan pretenciosa como intento no ser.
El egocentrismo de hablar de mi misma y escribir sobre un nosotros inexistente. El frenesí, la droga, el alcohol en vena... las ganas de reír, de llorar, según la vida, según nuestras ilimitadas circunstancias.

Hablar de cuantas cosas nos hicieron pasar para volver a sentir que eramos felices y el mundo nuestro; en nuestros sueños, en mis promesas al futuro y nuestro perenne olvido.

Saber lo que decían antes de decidir que iban a decir, o descubrirnos en tu colchón agujereado, por tanto amor como quisimos compartir. Deshilachar nuestros ilbanados recuerdos subrealistas, desencajarse la mandíbula a carcajadas y después decidir que no hacer nada lo era todo.

Tanto para tan poco, tanto para seguir intentándolo...

Discutir, asentir, desentrañar, entrañables, disconforme, arqueotípicas...

Inventar nuestros anhelos, para discurrir el día a la inversa, insistiendo por si acaso decidía amanecer la luna, y anochecer el sol. En tus brazos arropada y desnuda, frágil y colorada, por la canción de tu nana en mi oído y tu garganta. Fresa, vodka... amor, desgarre....

Cuando ya el mundo no tiene ni tenía sentido, y amanecía a diario. Cuando era todo tan pequeño y tan frágil como para guarecerse del mundo en nuestra bolita de cristal. Entonces aceleraba el viento, derrapaba mi conducta, se alteraba mi perspectiva, te frenabas, me rompías....

Todo volvía a ti y ya no tenía sentido, pero bueno, era gozosa la vida. Ahora, entiendo que lo que digo pasa por momentos que no dicen nada.

Que mienten tanto como pueden relucir mis delirios, si es que te apareces en todos ellos, en forma de amor.

¿Pero qué le voy a hacer si lo que a mí me gusta, y siempre me ha gustado, a sido dedicarte a ti, así sin más, todo mi yo, y ahora, he aprendido a compartirlo? ves, hasta las afirmaciones son interrogantes que cuelgan de tus labios de papel... Todo esto me vuelve loca

Calor, recuerdos que nunca llegaron, príncipes inventados, sábanas por manchar, vidas por machacar, futuro... silencio, ¡calla!

domingo, 16 de octubre de 2011

Deliras tanto o más que yo, pero éso, tú ya lo sabes


A mediados de un día cualquiera, de un mes cualquiera, en un mundo cualquiera, como hoy.

Y es que era todo tan real, que casi tenía sentido.
Una, calvaba las uñas en tu espalda para no caer, mientras, tú, desgarrabas mis muslos por atrás para tirarme. Era nuestra lucha de titanes, en la que sólo participaba yo... era todo tan inconsciente e insistente, que casi, me automutilaba cada vez que pensaba en escalar una posición en tu vida.

Luego, ya me daba cuenta de que no; y seguí colgada, por si cambiabas de opinión o te decidías por dar un paso atrás y encontrarme.

Entonces, el mundo tenía más sentido que ahora; que todo está alrevés y ya nada funciona mal, al contrario, en mi mundo cercano, todo va tan bien que da grima.


Y es que cuando, decidiste emprender aquél dichoso viaje, yo me marché contigo, por si te pesaban las maletas y decidías salir a cazar mariposas en nuestros estómagos.
Luego, recorrías el mundo con tu mirada infinita, me amarrabas al poste de tus deseos, y me llenabas la cabeza, de absurdos pensamientos, sobre amores fantásticos que luego, nunca viví.


Aún espero a que tus historias dejen de ser fantasias de cuando exploré tu mundo, porque, a fin de cuentas, me enseñaste a ser rebuscada y pensar por mi misma, que no es poco. Y eso que, cada vez que me doy la vuelta el mundo está al revés y yo cabeza abajo.

Porque para que engañarnos, no es normal que no sea mío ni nuestro, un beso robado, o que entre mi cuerpo en una 36 como podría entrar en tu ser... pero la cosa es así.
Los besos robados no son míos, y sin embargo tengo unos magníficos pantalones nuevos, que no tienen nada que ver contigo. Porque ya te digo, cariño, el mundo sin tí va mejor pero es más aburrido.


Porque todo me sorprende ya demasiado, y no ando yo para sorpresas tan desmesuradas; y luego están tus cuentos... aquí, esperando a que por fin aparezca mi príncipe, aquel que me prometiste para luego esconder Dios sabe donde.

Porque tú tienes tanto devarajuste en el cuerpo, como alcohol en las venas. Pero es divertido, aunque esperar ya no lo sea tanto, y una se desespere (sólo los días mediocres, como hoy y como contigo), desde luego, nuestras lunas llenas dejaron mucho que desear. No eran tan vanidosas como tus historias sobre mi futuro incierto.

Me dejaste siendo una melónmana, no por las canciones, apenas escucho la música, es solo, que incluso hoy, un día cualquiera, de un mundo cualquiera, escucho la especial melodía de tu canción; y hoy, es el día, en que sigo pensando que es hermosa...

... por eso sigo creyendo en tus cuentos, y me divierte pensar que aunque todo vaya realmente mal porque todo es de fábula, yo soy parte de la irrealidad de tus cuentos. Y ser protagonista de tus delirios, me enamora.

La emperatriz de los sueños :)

martes, 27 de septiembre de 2011

*

Es tan triste que solo me queda hablar de amor y soñar en color verde turquesa...



Sonríe, por lo que aún queda por descubrir :)

La emperatriz de los sueños

domingo, 25 de septiembre de 2011

Porque...


El calor fluye por mis venas, me asfixia y me envenena, quizá porque subo corriendo hacia el cielo, buscándote a ti.

Porque después de un instante, todo ha vuelto a ser como siempre; sin importar el olor a tabaco o las repentinas borracheras, sin preocuparnos de tus historias de mitómana confundida.

Porque era como cuando eramos niñas y aún no estábamos las tres juntas, porque entonces, en la sala de estar, revoltosas en el sofá, con él en medio, todo era tan simple como soplar la vela y pedir el deseo, al fuego, que nunca nos llegó.

Porque sigue siendo como cuando nos ahogábamos de risa, sin importar cuantas veces nos ahogamos ahora boca abajo y en mis brazos. Porque tú me proteges de los peligros que no existen, mientras yo me enfrento a los reales; a mis fantasmas de Gaudí.

Porque sigo sin saber montar la escultura de mi destino sin idealizar mi futuro inventando, Porque al fin he aprendido a hacer lo que no supe de niña. Porque aprendí a soñar con él sin alejarme de vosotras, que fuisteis mi centro.

Porque sigue existiendo el maldito karma, concentrado en nuestras sonrisas.
Porque de vez en cuando sigue siendo como cuando yo no supe que hacer, y deseaba acabar con todo, y tú estabas allí para decirme: "Hoy me escondo en mi maldito cubo de la basura, para no verte más amor"

Porque aunque hemos vivido, tanto y tan poco, sigue siendo como cuando aprendimos andar.
Porque al fin y al cabo, nuestra vida es un camino de pasos infinitos, en el que nos encontramos la una con la otra.

Porque hoy seguimos siendo las niñas de siempre, aunque ahora todo haya cambiado...

La emperatriz de los sueños

jueves, 22 de septiembre de 2011

Triste (mejor no preguntar...)


Duele comprobar que aún hoy sigo abrazada miedos.
Duele, sentir el pecho oprimido y las lágrimas agolpadas cada vez que la vida nos da mil vueltas y no nos da la oportunidad de cambiar el rumbo.
Duele sentirse como la niña que aún sigo siendo, perdida y oculta, bajo las sábanas de la casualidad, que un día permitió nos encontráramos.
Duele no sentirme dueña, ser confusa y confundirme. Desvaratarle los planes al destino, para desvaratar mis propósitos infructuosos. Dejarlo todo a medio comienzo por miedo a que llegue el final.

Ser consciente de que aún, siento que las únicas palabras que puedo dedicar, son aquellas que dicen cuanto necesito decir y cuanto quisé en su día callar.
Darme cuenta, de que el mundo a dejado de tener sentido, simplemente porque me siento triste y asustada, y me cuesta procesar que tú aún me grites cuando yo lo hago todo mal.

Saber que fuimos capaces de darlo todo y quedarnos sin nada.
Destruir cuanto construimos, como la torre de naipes que fueron nuestros destinos ocultos, que poco a poco desempolvamos, como las páginas de tu libro abierto.
Observar que duele, porque ya todo está perdido, y que nuestras palabras, no son sino fruto de nuestra propia incomprensión, de nuestra inutilidad ante la vida; de que un día nos asustamos y al salir corriendo ya no tuvimos tiempo de volver atrás.

Darnos cuenta de que un día todo fue bien porque comenzamos, y ser absurdamente conscientes, de que si todo salió mal fue por ése innegable miedo que nos invadió a que pudiese acabar. Y ahora que todo ha acabada, lo único que podemos decirnos, es que duele y aferrarnos a lo único que nos queda...

Saber que todo lo que perdimos fue por miedo a perder, me duele tanto a mí, como te dolió a ti perderme.





miércoles, 14 de septiembre de 2011

El cuento de los hermanos Grim



Aún recuerdo las veces qué reímos observando de reojo las absurdas cartas adolescentes que contaban el amor que se procesaban dos borrachos inconexos.
Recuerdo las veces que dijiste que "el amor es una ilusión preparada para engatusar a los sedientos que andan a la deriva en los caminos de un desierto ajeno"

Recuerdo como descubrimos nuestro error, al descubrir que los hermanos Grim no recogían cuentos, sino nuestra historia. Como revoloteaban a nuestro alrededor los sueños, palpables, que nos impulsaban a seguir volando.

Cuando dijiste que "escribir con el alma era decirme te quiero. Por eso escribo", cuando comprendimos que todo tenía un sentido. Excepto los cubos de Rubik, que nunca me enseñaste a hacer... Recuerdo que ya solo queda la leve alusión a que un día formamos un algo especial, que iba más allá de las cartas o de los cuentos que tú me contabas, para que yo creyese que me amarías un día más. Como a Scheherezade en las mil y una noches, nuestro amor duró cuanto duró tu cuento, que no era sino el mío.

Cuando te cansaste de escribir lo hiciste también de tenerme en cuenta, porque a fin de cuentas, y para qué hablar más, la razón de que existiese nuestra historia era que ambos estábamos predestinados a ser dos. Un tú y un nosotros.

Por eso, después de todo, aún guardo el secreto de los hermanos Grim...


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Ni Romeo, ni Julieta


Hicimos creer que la vida era una obra a interpretar.
Que el libre albedrío podía existir entre tus sábanas y las mías.
Que destruir los sueños era un placentero pasatiempo, en el que ni tu ni yo supimos como entender las reglas; nos inventamos el infinito por el puro placer de experimentar con la posibilidad de no llegar nunca, de desentrañar nuestro agujero negro en el abdomen.

Claro que yo aún creía en ti, y que cambiar era posible.
Que merecía la pena dedicarte la primera y la última estación y no pararme en el andén de tus besos dormidos.
Claro que yo aún pensaba que mis sueños se harían realidad si tú interrumpías los tuyos, pero ya sabía yo que ¡tú estabas hecho de imposibles!

¡Cómo añorabas no saber contar estrellas!, por eso te dedicabas a contar lágrimas de cristal.

Te gustaba el sirope de chocolate y pringarme a mí con tus esbeltos dedos, recorrer mi espalda y dedicarme uno de esos sueños a los que no te dignabas a renunciar ni siquiera por mí, que se suponía era tu Julieta.
Pero claro... tú no eras mi Romeo ni te dedicabas a observarme en el balcón.

Hicimos creer que ser dos era cuestión de uno, y que valía la pena escribir nuestro cuento en nuestro tintero de papel, derramar nuestra sangre en palabras que decían que algún día tú y yo volveríamos a ser uno.
Nos engañamos tanto como pudimos, para aprovechar a hacernos el amor. Pero quizá nunca supimos realmente qué significaban nuestras íntimas expresiones, quizá por eso cuando renunciaste a tus sueños, yo comencé a tener los míos y aprendí a volar.

Quizá después de todo ni Romeo ni Julieta estaban echos el uno para él otro y por eso tú y yo acabamos matándonos de amor.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Cuanto


Me he dado cuenta de que no puedo ceñirme a mi propia incomprensión, de que ya no le tengo miedo a lo que podamos decir de nosotros mismos. Que a fin de cuentas me has acompañado siempre por los lindes más irreconocibles,me has guiado y apartado de todo cuanto yo debía de temer y no obstante, me has dejado entrever, todo cuanto me asustó alguna vez.

Tengo la impresión de que posiblemente, esto es lo que quería y cuanto ahora necesito, de que quizá, nuestra historia tenía que contarse, tarde o temprano. Que no podía callar cuantas veces me hiciste daño, y cuantas yo caí en tus enredos otra vez. Como la tonta que fui y sigo siendo...

Pero ahora, me he dado cuenta de que ya no me importa caerme si sé que tarde o temprano me voy a levantar, porque a fin de cuentas, desde la tierra hay tan buenas vistas o mejores incluso que a metro setenta.
Me gusta la foundue en tus labios, ya lo sabes...

Sé que puedo decirte cuanto quiera, cuanto necesite, cuanto ansíe... que tu me lo reprocharás diga lo que diga y que a pesar de todo no vas a cambiar nada. Ya forma parte de nuestro ritual de atenciones. Forma parte de nuestros desajustes hormonales...


En el fondo me sabe bien tenerte sin tenerte miedo. Sin tener que controlar lo que digo. Me gusta saberme incompleta y que tú me complementes. Me gusta la miel de tus palabras... ¡Yo siempre me he sentido tan abeja!, siempre a rayas y a cuadros...

Dime cuando descubriste que hacer el amor de noche era cosa de película. Dime cuanto...

lunes, 30 de mayo de 2011



Casi me siento en paz. La música suena al fondo, en el trasfondo de mi propio ser, casi puedo sentir los acordes y danzar tocando las cuerdas de una guitarra creada a base de notas.
Siento fluir el ritmo mientras las mismas sensaciones me inundan. Casi, y sólamente casi, resulta irónico saber que eso mismo de siempre, es esa misma incognita que perpetuamente e incesantemente se queda a esperarme.

Casi siento ansias cuando no estas cerca, supongo que porque me haces bien, pero es tan extraño saber que cuando andas rondando la que se aleja soy yo.
Y no por miedo, no confundas, tampoco por confusión o engaño, supongo que porque me habituo a tí, igual que tu te acoplas a mis sentidos, en el fondo, sé que me acoplo a los tuyos. Formamos un buen equipo ¿sabes?.

Y me imagino como será cuando ya no te vea, y ¿sabes? me resulta factible.

No lo sé, supongo que en el fondo (y sin saber como) calaste en mi como pensé (y pensaste) no haría nunca nadie.
Supongo que me diste una oportunidad (una segunda, porque las primeras ya estaban dadas) y yo te di a ti otra, una bonita, brillante.

Así cruzamos la cuerda, de lado a lado y por encima, manteniendo el maldito equilibrio y desequilibrándonos.
Casi creí que había roto la soga, sólo casi. A punto (y sólo a punto) estuve yo de tirarme y de dejarte a ti danzando.
Supongo que se impuso mi cabezonería, las ganas de demostrarme que aún me importabas. No me equivoqué, me importabas, y me alegro.

Luego quisiste tirarte tú, quizá sólo estabas loco.
Pensaste mal, no te culpo (tampoco pretendo que entiendas), supongo que creíste que me tiraría contigo; supones mal, supusiste mal.

Sin ti hay futuro, lo siento. No te lo tomes a mal, en la vida nadie es imprescindible, al menos no del todo, pero a veces la gente importa y demasiado (y eso tú lo sabes bien).
Pero tú, amigo mío, hace tiempo te llevaste algo mío, de muy dentro. Algo bonito, algo sencillo... te llevaste una de esas amistades mías, que tan difícilmente se logran. Mis felicidades escalador, de veras, lograste mantenerte en la cuerda (como es debido), y eso conociendo mis vaivenés es una proeza.
Pero así es la amistad, y a veces, es bueno decir todo esto.

Por todo eso, nunca olvides que aquí me tienes. Gracias por todo.


La emperatriz de los sueños

jueves, 28 de abril de 2011

El cantar de un pajarillo



Ni yo hubiese sabido qué decir, ni tú como escucharme.

Así decidí callar y no decir nada, mientras tu le hablabas a mis sentidos, y éstos, escuchaban cual caudillos atentos.

Arremetían tus palabras contra el viento, contra la linde del bosque... escudriñabas la mirada en busca de un tesoro oculto quizá bajo aquel abedul.

Me preocupaba darme cuenta de que no sabías qué tenías delante (a quién tenías delante).

Y mientras mi mirada se posaba en la rama de tus labios, y mi frágil cuerpo de pájaro volaba hasta el nido de tus brazos, en ese lapso de tiempo, tú hablabas, hablabas y hablabas... no obstante no decías nada.

No encontraste el tesoro porque no miraste al pajarillo de la rama más alta del árbol, te empecinaste en sus raíces y no volviste la vista.
Quizá la vida sólo quiso enseñarme que el único tesoro valioso en tu vida eras tu mismo, y quizá, también por eso hoy, tu eres mi más valioso recuerdo.

Así, guarda mi secreta melodía en sus ramas el lindo abedul, que me dio cobijo mientra tu aullabas de pena.

Yo siempre estuve allí arriba fiel a que tus pasos no se perdieran, a que aullases a la luna cuando ésta saliese; atenta a que encontrases a quién amar...

Jamás lo hiciste, te quedaste bajo el árbol empecinado en un tesoro que se encontraba arriba; quizá por eso te quise tanto.

La emperatriz de los sueños (en un bosque de ensueño :D)

miércoles, 20 de abril de 2011

Lucha


Las palabras parecen nacidas del fragor de la batalla.
Allá donde voy veo luchas, mas no necesariamente guerras.

Luchas por sobrevivir, por la libertad, por el amor o el asedio...
Luchas de gente clandestina que sabe que sentir es más que un palpito, gente que lucha y derrama hasta el último de sus alientos.

Gente que utiliza palabras como arma, palabras llenas de sentires variopintos, que otras gentes no llegarían a entender.

Sentimientos que afloran en pleno fragor, que nos arrodillan y nos hacen escribir un capítulo más de nuestra historia, de nuestra intrahistoria prohibida.

Luchas que no duelen, ni matan gente.
Luchas que surgen efecto con el sacrilegio de la palabra tomada, luchas que derraman lágrimas de penas y amores.
Luchas con letras y nombre, luchas por el alma, la palabra y el poder de decisión.

Batallas que arriman hombros y no corvan espaldas, de esas que tiñen ríos de púrpura y de cuyas aguas bebes,

Palabras y sentimientos en el campo de batalla más eterno y más efímero (el del ser humano).

El de la palabra prohibida, el campo de refugiados que no se derrocan ni siendo derrotados.

De gente que siente, y que lucha por seguir sintiendo.
De gente que habla y lucha por seguir diciendo.
De gente que ama a sus queridos y lucha por dicho amor..
De gente que lo tiene todo, por tenerse a sí mismo...

De gente como nosotros, que luchamos incluso sin saber porqué.

Luchas que luchan por inercia de la gente.
Esa es mi batalla, la única libre y justa... la mía propia; la nuestra ( y que nunca nadie te diga que no tienes porque luchar...)

La emperatriz de los sueños :)