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jueves, 20 de enero de 2011

Sonrisas carmesí, secretos y un mundo entero



¿De qué color es la risa?, la mía de color carmesí.

En la risa se esconden los secretos más profundos del alma; una persona que no sabe reír quizá sea porque no tiene absolutamente nada por lo que vivir, nada que ocultar.

¿Qué es un secreto?. Un secreto es aquello que no le contarías a absolutamente nadie, de esa forma, ¿Cómo esperas que guarden tu secreto si ni tu mismo fuiste capaz de guardarlo?.

Mi corazón esconde secretos que nadie nunca llegaría siquiera a imaginar, sueños efímeros que a pesar de todo duran una vida, sonrisas y lágrimas que una vez brotaron dentro de mí, secretos de suspiros, secretos ocultos. Secretos.
Mi risa desvela todos y cada uno de los secretos, quién sabe, quizá no sepa callarme; es por eso que sólo hace falta mirarme para ver que soy feliz (después de muchas lágrimas derramadas), ¡soy feliz! y no me avergüenza serlo.

Tengo hambre de sonrisas, de mundo... y quien carece de ese hambre, carece de una parte inmensa de sí mismo.
Tengo ganas de extender los brazos y gritarle a la luna, pero luna llena hubo ayer, y yo me la perdí, una vez más por pensar en el "amor". Pero la luna es para soñadores, y el cielo para todos aquellos pequeños grandes sabios.
Tengo hambre, tengo sueños, secretos, risa...

Lo tengo todo, pero soy egoísta, porque quiero más.

Quiero hacer realidad mis sueños secretos, tener entre mis brazos el cálido aroma de tu ser, tener en mi mano tu caricia.
Quiero arroparte por las noches, quiero discutir.
¡Quiero seguir viviendo!
¡Quiero gritar!
¡Quiero cantar a voz en grito!

Y lo mejor de todo es... que ya perdí el miedo a hacerlo

martes, 16 de noviembre de 2010

un mundo de hombres niños :)


Y creé un nuevo mundo.
Lo hice por evasión, por diversión ninguna la verdad, pero lo hice, no hay más palabras, lo hice y creé.
Construí edificios iluminados, luna, cielo, mar, estrellas, calles, farolas, aceras, personas, frío, calor, textura... había mucho y demasiado real; tan demasiado fue, que creé sentimientos, por huir, por recluirme, por vivir a mi antojo.
En verdad fue tan extraordinaria mi creación, tan grande y descomunal... que creé mi mundo, mi sinceridad, mi anhelo, mi suspiro... mi vida
Tanto creé cuando tan necesario fue, que después fue olvidándose, como todo lo grande.
Como el poema que inspiró a Mandela en la cárcel, tan grande, tan bello y tan puro, que fue olvidado.
Invictus de William Ernest Henley

"Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma."

Y allí yace insondable ese mundo, tan magnífico, tan puro y tan bello, allí aguarda descansando, esperando a que algún día regrese. Con mi tristeza, con mis ganas de huir... yo volveré y se iluminarán las calles, las casas, las farolas, la sonrisa de la gente, el frío, el calor, el mar, la luna, las estrellas, el cielo... el amor


La emperatriz de los sueños