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lunes, 4 de abril de 2011

palabras al olvido


Empieza a llover sin ni siquiera ser febrero, llueve y ni es otoño; no es invierno.

Llueve la lluvia, como vuela el tiempo, y aquí, encogida y henchida yace mi alma, mas bien me temo que lo que dure mi letargo, durará también la lluvia de abril.

El tiempo pasa lento y rápido, y las miradas, observan el cuadro de lo antagónico de mi ser, con la expectación de un niño ante un Picasso, pues abstracta es mi alma, abstracto mi ser.

Si soy buena o soy mala, a cada cual se lo dejo escoger, mas bien me doy cuenta, de que ahora (más que nunca) todo es cuestión de ser o no ser.

Mañana quizá acampe, quizá luego deje de llover.

La lluvia se lleva rauda y veloz, los recuerdos de un ayer, quizá demasiado... no sé.

Mientras tanto queda mi alma acobijada y desnuda en los fuertes brazos de las palabras, el recuerdo, los sueños y el amor... y el ayer

La emperatriz de los sueños (espero no olvidarme el paraguas)

martes, 8 de febrero de 2011

lluvia, sueños, lagrimas y vueltas y más vueltas jajjaa


Llueve.
La lluvia cae, y mis ideas con ella.
Me siento única ( no sola), única y sencilla. Sonrío.

Descubro con asombro (y quizá un atisbo de duda, que tan sólo el labio inferior deja entrever) que para ser alguien extraordinario no hace falta ser realmente complicado.
Eso me hace feliz, aunque no dichosa.

Sigo caminando.
Llueve.

Una gota cae sobre la palma de mi mano; una única gota.
¿Qué eres pequeña?
Lluvia.
Lágrima.
Y entonces me descubro llorando, y sola (no única).
Doy vueltas alrededor de mi propio eje, como la tierra; ¡más fuerte que el mundo!

Y entonces sonrío ante el reto que se me plantea : "¡Párate Tierra, que yo no voy a hacerlo...!"
Sigo dando vueltas.

Ya no veo absolutamente nada, la luz se hace oscura, ya no hay nada.

Entonces, caigo al suelo, algo enojada.

Frustrada, abro el paraguas, y resguardada en mi pequeño caparazón de color rojo (rojo como mis sueños) me voy a casa.

La emperatriz de los sueños :)

P.D: Creo que debería comprarme un paraguas rojo, que me proteja con su rojez bajo la lluvia.