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jueves, 18 de junio de 2015

No era más...

Me he enamorado demasiado de esta imagen


No eran más que mares de tinta, y océanos, que se derramaban por dentro. Calles desiertas mal iluminadas a la una de la madrugada.
Un aguijonazo en el pecho, que clamaba justicia. Una chispa de duda, terror e inseguridad.

Era un hambre que devoraba por dentro. Que hacía temblar, llorar. Que desmembraba al hambriento.

No eran más que pensamientos fugaces que se arremolinaban en las fauces de la angustia. Eran tiempos difíciles que parecían no terminar nunca. También eran las charlas internas; esos debates en lo que las culpas siempre eran del que hacía las preguntas. No era nada más que un leve temor que poco a poco se hacía más grande.

Era un niño hambriento que se agazapaba en un rincón oscuro de la plaza del pueblo. Era enclenque, pero estaba sano. Era insano pensar que en algún momento llegaría a crecer si no moría antes. Era triste pensar que tal vez viviese dentro de sí para siempre.

No era más que una infección de estómago que iba devorando las tripas. No era más que un miedo fehaciente. Nada más que una pesadilla fugaz. Nada más que unos celos insanos, por perder a una persona que no sabía querer bien pero que quería tanto.

No era más que el eco de un amor que dolía fuerte en el pecho.

***

No estoy segura de si esto debería ponerlo aquí o en "escarcha en la mirada" porque no es en primera persona, sino en tercera.

Bueno, no importa.

La emperatriz de los sueños

jueves, 22 de septiembre de 2011

Triste (mejor no preguntar...)


Duele comprobar que aún hoy sigo abrazada miedos.
Duele, sentir el pecho oprimido y las lágrimas agolpadas cada vez que la vida nos da mil vueltas y no nos da la oportunidad de cambiar el rumbo.
Duele sentirse como la niña que aún sigo siendo, perdida y oculta, bajo las sábanas de la casualidad, que un día permitió nos encontráramos.
Duele no sentirme dueña, ser confusa y confundirme. Desvaratarle los planes al destino, para desvaratar mis propósitos infructuosos. Dejarlo todo a medio comienzo por miedo a que llegue el final.

Ser consciente de que aún, siento que las únicas palabras que puedo dedicar, son aquellas que dicen cuanto necesito decir y cuanto quisé en su día callar.
Darme cuenta, de que el mundo a dejado de tener sentido, simplemente porque me siento triste y asustada, y me cuesta procesar que tú aún me grites cuando yo lo hago todo mal.

Saber que fuimos capaces de darlo todo y quedarnos sin nada.
Destruir cuanto construimos, como la torre de naipes que fueron nuestros destinos ocultos, que poco a poco desempolvamos, como las páginas de tu libro abierto.
Observar que duele, porque ya todo está perdido, y que nuestras palabras, no son sino fruto de nuestra propia incomprensión, de nuestra inutilidad ante la vida; de que un día nos asustamos y al salir corriendo ya no tuvimos tiempo de volver atrás.

Darnos cuenta de que un día todo fue bien porque comenzamos, y ser absurdamente conscientes, de que si todo salió mal fue por ése innegable miedo que nos invadió a que pudiese acabar. Y ahora que todo ha acabada, lo único que podemos decirnos, es que duele y aferrarnos a lo único que nos queda...

Saber que todo lo que perdimos fue por miedo a perder, me duele tanto a mí, como te dolió a ti perderme.





martes, 8 de febrero de 2011

lluvia, sueños, lagrimas y vueltas y más vueltas jajjaa


Llueve.
La lluvia cae, y mis ideas con ella.
Me siento única ( no sola), única y sencilla. Sonrío.

Descubro con asombro (y quizá un atisbo de duda, que tan sólo el labio inferior deja entrever) que para ser alguien extraordinario no hace falta ser realmente complicado.
Eso me hace feliz, aunque no dichosa.

Sigo caminando.
Llueve.

Una gota cae sobre la palma de mi mano; una única gota.
¿Qué eres pequeña?
Lluvia.
Lágrima.
Y entonces me descubro llorando, y sola (no única).
Doy vueltas alrededor de mi propio eje, como la tierra; ¡más fuerte que el mundo!

Y entonces sonrío ante el reto que se me plantea : "¡Párate Tierra, que yo no voy a hacerlo...!"
Sigo dando vueltas.

Ya no veo absolutamente nada, la luz se hace oscura, ya no hay nada.

Entonces, caigo al suelo, algo enojada.

Frustrada, abro el paraguas, y resguardada en mi pequeño caparazón de color rojo (rojo como mis sueños) me voy a casa.

La emperatriz de los sueños :)

P.D: Creo que debería comprarme un paraguas rojo, que me proteja con su rojez bajo la lluvia.

domingo, 23 de enero de 2011

cuatro puntos suspensivos



Existe la posibilidad de acunar una capa fina de lágrimas justo antes de llegar al parpado cerrado. Es curioso, esas lágrimas no caen, se quedan contenidas y te forman un nudo en la garganta, que va desgarrándote cuál animal herido sin piel.

Hoy no hay luna, aunque con los ojos cerrados y una fina capa contenida, no podría divisar luna alguna aunque en el cielo estuviese.

Tengo un nudo en la garganta, que va carcomiendo parte de mí, que secuestra mis timbres y no hace si no aumentar mis dudas, mis ganas de "mandarlo todo a freír espárragos" de dar media vuelta y largarme; y perdona: si te he visto no me acuerdo.

Hoy me he quedado ciega, no puedo ver la luna.

Ayer vi a una persona, parecía un fantasma. Sus ojos, grises o azules (nunca he sabido cómo definirlos) parecían mirarme ávidos de una parte de mí que yo en su día ya le había otorgado. Pero el fantasma no me miraba, miraba poco más allá de su nariz, como siempre había echo.

¿Qué nos separo? ¿Qué hizo que murieses?

Y a pesar de todo yo aún puedo verte, entre la gente, siempre resplandeciente, observando con tu mirada felina. Siempre me asustas. O quizá lo que me asuste es el reflejo de nuestro pasado, ¿porqué después de tanto tiempo aún me rondas?

Tengo un nudo en la garganta; no puedo hablar. Por fortuna aún puedo escribir. No pasa nada si se quiebra la voz, ¿pero que ocurre cuando se quiebra el alma?, mi alma está en pedacitos porque le falta el engranaje principal. Me duele el alma. ¿Es eso posible?

Cuando cierras los párpados y una fina capa inunda tus ojos, las lágrimas no caen. Hasta que llega un momento en el que las lágrimas cobran vida y entonces comienzas a llorar con el alma henchida. Las cosas siempre caen por la fuerza de su propio peso.

La emperatriz de los sueños

miércoles, 22 de diciembre de 2010

el tiempo se ha parado o soy yo que he comenzado a vivir a un ritmo incesante?


A veces siento como si el tiempo se hubiese parado y mi vida fuese un incesante deja-vu.

Pensar en esto me trae un recuerdo un tanto peculiar, de mi primera clase en este curso, con mi profesora de lengua. Recuerdo haber escrito la redacción más monótona de toda mi vida, y también como, para mi sorpresa la profesora me soltó una breve charla sobre la monotonía que me pareció no sólo de lo más sabia, si no también de lo más acertada y oportuna (necesitaba escuchar algo semejante, para sentirme un poco menos aburrida y menos peleada con mi incesante monotonía). El breve discurso decía así:

-Te darás cuenta que la vida no es más que la continua repetición de distintas acciones. Aún así la monotonía puede romperse, pero incluso de esa forma, en un intento incesante de romper con la repetición del día a día labramos una nueva repetición.

Hoy ese recuerdo me deja una sensación un tanto extraña y algo insípida (no sé si podría decir que me duele porque no creo que sea así en absoluto, pero sí me deja una especie de sensación pesada que no sabría bien como definir). Hace poco tuve una charla breve con esa misma personita, que a su modo tan especial me parece, que me defraudó profundamente; no sé si fue más por el sentimiento de defraude que yo provoqué en ella o por el sentimiento de decepción que provocó ella en mí. Creo que ambas nos hemos defraudado y eso me ha provocado, en parte rechazo hacia no sé, quizá el yo idealizado que tenía de ella por haberse roto, o quizá porque después de todo, tras estos dos años, no ha aprendido absolutamente nada de mí y a la larga yo de ella tampoco.

Ojalá supiese que de veras he estado pensando en que decir y como hacerlo, pero a veces las palabras simplemente no salen.

Creo que recordar que el tiempo se ha parado, como en aquella redacción de septiembre, me ha echo sentirme un poco triste y con un nudo en la garganta más o menos incómodo.
Y después de todo, esta entrada me demuestra que las cosas cambian mucho, incluso en lo referente a los lazos que nos unen a alguien. Algo a cambiado dentro de mi después de aquello, y aunque parezca que no, también dentro de ella.
Ojalá me salgan las palabras y vuelvan a moverse las manecillas del reloj; en cualquier caso, quizá sólo sea cuestión de ponerse a escribir.

La emperatriz de los sueños



martes, 5 de octubre de 2010

Depresión y BMV´s jajjaaja


Estoy pensando que debería tener un imperio de BMV´s porque veamos...
¿Cuántas veces os han dicho que erais el visitante 1.000.000 y que habías ganado un coche?, yo por mi parte debería tener una línea de concesionarios.

Hablando de concesionarios y confesiones xD. A partir de hoy, quiero contar todo lo que se me pase por la cabeza, no importa cual sea la chorrada, la cuestión es conservar esa parte de uno mismo que no quiero perder.

Todo el mundo a lo largo de su vida acaba por pasar malas épocas, sea cual sea el motivo acabamos hundidos, hechos polvo... nos deprimimos.
Algunas malas rachas duran tiempo, en ocasiones incluso años, otras en cambio apenas trastocan nuestras vidas.

He estado leyendo sobre la depresión, no porque yo esté depresiva, si no porque conozco bien de cerca lo que es, y quería poder aliviar la tristeza que se siente en cierta medida.

Así que he cogido Internet, he tecleado: ayudar a solucionar una depresión y he anotado un par de ideas que podrían venirme bien, no solo para los demás también para uno mismo. Os las dejo aquí por si necesitáis echar mano de ellas o por curiosidad (o simplemente para que a mí no se me olviden...)

- Encontrar un hobbie que nos apasione ( no basta con que nos guste, es necesario querer superarnos y para ello, debe de entusiasmarnos lo que hacemos). Crearse un blog para decir lo que haya que decir es un buen método (¿será por eso que casi siempre estoy feliz y como una regadera...? jajjajja)

- Escapar de la rutina (no es necesario cambiar de vida, con hacer cosas nuevas y descubrir a mi me parece más que de sobra)

-Buscarse un ejercicio de meditación. Confieso que no he entendido muy bien aquello de conducir a un máximo de 80 km/h y dar vueltas sin sentido. No lo veo yo muy estimulante... ahora bien, un buen juego que ayude a ejercitar la cabeza me parece una buena manera de distraerse, además de evitar las colisiones con farolas por muy a 80km/h que vayamos...

-Combatir la melancolía, osease, enfrentarse a aquello que nos vuelve la sombra de un nosotros anterior, la tristeza.

-Marcarse objetivos y lograrlos.

-Aficionarse a la televisión (no sé como con la televisión que vemos existe la depresión... jajaja)

Bueno creo que es todo.
Voy a intentar "inculcarle" ciertas ideas a un buen amigo que anda pasando una mala racha y no parece tener mucha ayuda (tampoco es que ponga mucho de su parte...), a ver si al menos logra dejar de pensar un rato.

La emperatriz de los sueños