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martes, 3 de abril de 2012

... (II)


Voy a tomarme un minuto para distanciarme de ti y hacer caso de aquellos que me dicen que hablarte no tiene porque ser terriblemente malo, aunque siga siendo tremendamente injusto.
A fin de cuentas, recuerdo, que la primera vez (a finales de octubre del 2009) que escribí en la blogosfera, lo hice entre lágrimas.
Estaba asustada, confusa, con un dolor inaguantable en el pecho, llena de impotencia y con ganas de maldecir al amor por ser tan destructivo, tan veraz... por ser esa fiera que yace dentro de cada uno de nosotros y que resurge para desgarrarnos y anidar en nosotros, el sentimiento de desesperanza mezcla de la agonía de seguir alimentando una esperanza casi exangüe.

Han pasado tres años pero sigo siendo la misma estúpida que con un par de años más, y una ínfima experiencia sobre la espalda, reta a la vida y siempre siente que acaba perdiendo.
La misma que llora de debilidad o porque se siente cansada.
La que nunca encuentra respuestas y siempre deja el tiempo pasar, como una cobarde, para asegurarse de que las aguas están más calmadas.
La misma que habla de amor, sin, probablemente, saber lo que es. La criticona, la que busca explicaciones, la que desiste, la que se cansa, la que patalea y se cree más lista de lo que realmente es.

Esa era y sigo siendo yo, con una figura más moldeada, una sonrisa con un hoyuelo a estrenar (signo inequívoco de las alegrías que me separan de aquella idiota de antaño) y dudas nuevas. Con pretextos y argucias para escaquearse de pensar en lo que de verdad me asusta... la misma que evade la realidad con sueños absurdos.

Por eso, creo que no puede ser un pecado retomarte como mi salvoconducto, sin importarme el echo de saltarme mis propias promesas, de herir mi propio orgullo y decepcionar a todo aquel que pueda estar leyéndome. Creo que con el tiempo (y he necesitado de más de un buen consejo) he aprendido a saltarme mis propias normas, y hacer lo que necesito.
Y hoy, necesito hablar de él.

Porque, no quiero seguir engañándome más, quizá esto me ayude a aclararme (si es que verdaderamente hay algo que aclarar) y pueda, al ponerlo sobre papel (mojado) entrever todo aquello que se me escapa, aunque siendo sincera, dudo que esto ocurra. Sea como fuere, prefiero olvidarme de mis borradores, y hablar de todas esas veces en las que dudo de todo cuanto a ocurrido.
Algunos lo saben, no tantos como merecerían saberlo, pero sí los suficientes como para poder sentir que no estoy estrictamente enajenada y que aún conservo parte de mi cordura (aunque cada vez más recóndita), ellos, quizá los únicos que, saben de este mar de emociones, de este sinsentido en el que estoy viviendo últimamente.
He leído todos esos borradores que por miedo, por orgullo (ahora herido) y demás pretextos inútiles nunca verán la luz, y he descubierto, no sin cierta congoja que todas y cada una de las líneas allí guarecidas hablan de él.

Soy la pescadilla que se muerde la cola, ahora lo entiendo. Voy dando tumbos, y ando en círculos buscando explicaciones a preguntas aún sin formular. ¿Porqué cuando me digno a acertar con una pregunta, la respuesta me evade y porque cuando doy con una respuesta, más o menos convincente, el universo se alinea para, compinchado, cambiarme las preguntas? Soy un bucle de tiempo infinito que transcurre en los diez segundo que dura la musiquita de fondo en una tragaperras (de tragar perras ando yo harta, entre otras cosas)

Pero que se le va a hacer... tampoco tengo definiciones ni palabras que buscar.
Espero encontrar respuestas sin formular preguntar y preguntar sin buscar respuesta. Espero encontrarme a mi misma en el camino de la duda, porque, inconscientemente me he ido perdiendo y disfrutar pronto de todo lo que hay a mi alrededor que no es poco. Mientras, recurriré a mi frase fetiche de cobardica emperrada en hacer de la vida un mundo casi sencillo: "Tiempo al tiempo"

Ahora no puedo evitar alegrarme de saber que mañana, al fin, es miércoles y que nos volveremos a ver. Creo que eso me pone contenta, lo que, no evita se desaten emociones contradictorias y sentimientos adversos, cómplices de mi (ese ya idolatrado) delirio... pero bueno, creo que ahora mismo eso tampoco me importa... tiempo al tiempo, el consuelo de los tontos (sí,sí equiliquá)

La emperatriz de los sueños (enredos)

martes, 19 de octubre de 2010

No sé no sé... jajajaja


Últimamente no me paso demasiado por aquí; no es que no lo visite, tengo tendencia casi psicópata respecto a visitar mi blog, pero no tengo la "fuerza" para teclear aquí y ordenar un poco mi cabeza, otro poco mi vida y un tanto más mis recuerdos.

De todos modos, no sé si lo echo de menos. Creo que de no ser así no estaría aquí, pero es que no quiero pensar. De verdad que no...

Mi vida a pasado, esta última semana, como un tren que pasa por la estación de un pequeño pueblo en el centro de América del Sur, raudo y veloz, a destiempo y muy de vez en cuando.
No sé lo que he vivido este tiempo, porque no me he quedado con nada.

He pasado celos, angustia, paz... no sé no sé... no puedo pensar, y no quiero hacerlo.

He descubierto a mis amigos, en las buenas y en las malas, he conocido a nueva gente... no sé, es muy complicado. Con la edad todo se complica (que razón tienen mis padres).

Voy a ir por partes:

Tengo que comenzar, como siempre, dando las gracias (no me parece bien que algo tan importante se quede atrás del todo) . Sobre todo a ti, que siempre me escuchas, me animas y me aguantas, más aún, cuando soy insoportable o me pongo taquicárdica perdida.
Cuando suelto un montón de sandeces y no consigo pensar. Cuando no pienso, no existo; si no existo, a saber qué hago. Tú eso lo entiendes, entiendes que no soy perfecta (ni me aproximo a serlo) pero que me gusta ser tal cual soy, y a ti también te gusta; si no no estarías siempre ahí. En definitiva quiero agradecerte mucho y poco, todo, y en un espacio reducido no sé puede, ahora bien, como decía: En definitiva, gracias. Por estar ahí y soportarme tal y como soy, con virtudes y defectos (que tengo muchísimos), por ayudarme en la medida de lo posible y dejar que te ayude, por serenarme, tranquilizarme y aguardar siempre que es necesario, por todo eso y porque no te gusta la menestra de verduras (es broma :D) .

Para continuar, tengo que pensar en mi familia. Sé que parece que en ocasiones, los tengo en un segundo plano; ni mucho menos, pero tengo tantísimas cosas en la cabeza (proporcionables a la cantidad de aire que tengo dentro de ésta) que las cosas dejan de tener orden lógico y están. Simplemente eso, están, así como postradas, permanecen mucho tiempo, demasiado...
Quiero hacerles entender de alguna forma, lo mucho que me importan. Que entiendan que, parezca lo que parezca siempre van a ser lo más importante, junto a muchas otras cosas igual de vitales para mí. Son parte de mi, así sin más (lo digo como si fuese poca cosa... esta juventud de hoy en día! jajajja)

Quiero recordar, que hoy puedo decir que tengo un nuevo amigo. No sé cuán importante llegará a ser, pero desde luego, todo a comenzado de maravilla.

También quiero olvidar. Porque él no me importa, y después de todo, siempre está ahí presente, que cuando logro olvidarle aparece, que cuando no se aleja... A ti te digo : ¿qué existes, solo por hacer que yo no exista?. Ojalá pudiese odiarte, pero no puedo. No puedo, porque no me importas lo suficiente, y aún así, porque no te odio sé que me importas algo. Que injusto.

Y por último tú. A ti no hace falta que te nombre, que te recuerde, que te piense... porque a cada palabra que digo sale tu nombre, porque tú eres cada palabras, tú lo eres todo; todo y nada, porque eres aire, eres vital. No hace falta que te recuerde, porque aunque no lo haga, mi conciencia te tiene presente, sueño contigo, porque eres tú; aún sin saber quién eres, eres tú, con eso me vale. No hace falta que te piense, porque incluso sin pensarte estás presente en la distancia; no hace falta pensarte, porque incluso cuando no pienso en nada, tú lates dentro de mí. En algún lugar...

Tantas cosas, tan poco tiempo... tanto bueno, tanto malo... Pero así es el vivir y así es como quiero vivir yo, con mucho y poco, con lo bueno y con lo malo. Quiero vivir así, porque si no tuviese un equilibrio, mi balanza se caería de lado y queridos soñadores, por lo menos a mi, no me gusta vivir cabeza abajo ;P

La emperatriz de los sueños