lunes, 26 de agosto de 2019

Blog Loslibrosdechaski

Imagen de Dream, cool, and vintage

Ya sé que hace mucho que no me paso por aquí. Y probablemente lo haga, como siempre cuando necesite escribir sobre lágrimas de hielo y sueños escarchados.

De momento esta entrada la escribo porque he iniciado un nuevo proyecto. Éste es un blog donde haré reseñas sobre libros y que estoy cogiendo con mucho cariño. Si queréis saber qué libros os recomiendo y cuáles no, y si deseais seguirme en mi nuevo proyecto os espero con los brazos abiertos en: loslibrosdechaski.blogspot.com y en instagram en @loslibrosdechaski

Ojalá os guste tanto como a mí.

La emperatriz de sueños

miércoles, 27 de marzo de 2019

jueves, 30 de agosto de 2018

Me gusta...

She'll start speaking for you
and oh
how she loves to lie
(i'm fine is her favorite)*

Me gusta el café frío muy azucarado. Me gustan los pies fríos envueltos en mantitas calientes. Me gusta la intimidad de la risa. Me gustan los viajes largos y los cortos y los momentos perdidos pero importantes. Me gusta el olor del mar pero no el salitre adherido a mi pelo. Me gustan los largos paseos agarrados de la mano y los segundos que se congelan cuando nos miramos. Me gusta leer para perderme... y para encontrarme. Me gusta el tacto y el olor de un libro nuevo. Me gustan las parejas que se quieren con la mirada y no soporto a las que dicen quererse con los ojos vacíos. Me gusta el agua cayendo por mi espalda, fría, caliente... Me gustan los poemas que no entiendo y los que me sacan una sonrisa. Me gusta retener momentos en mi retina y guardarlos para siempre en el alma. Me gustan los chicles que saben a fresa y los helados que saben a dulzura (y dulzor). Me gusta ir descalza por casa y desnuda y valiente. Me gustan los amigos que se quedan y también los que se van, pero no soporto a los que no sé si están, se van o son amigos. Me gustan las conversaciones interminables a oscuras cuando lo menos importante de todo es decir: te quiero. Me gusta decir te quiero. Me gustan los momentos importantes en mi vida, mis micro-momentos que nadie entiende. Me gusta mirarme al espejo y verme cómo soy... aunque a veces no me reconozca. Me gusta...

M
 e
  
   g
    u
     s
      t
       a
   
         r
          e
            t
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                         u
                          e
                           l
                            o
                           
                              cuando caigo.



La emperatriz de los sueños

*Estracto de poema de Bridgett Devoue: "Ella empezará a hablar por ti, y oh! cómo le gusta mentir (estoy bien es su mentira favorita)

jueves, 21 de junio de 2018

Básicamente






Alguien me dijo una vez que yo era la chica más guapa, divertida e inteligente que había conocido. También me dijeron -y no precisamente la misma persona- que aunque yo tendía a contemplarme en blanco y negro lo que le gustaba de mí era el espectro de colores que veía cuando me miraba. Que yo era una persona llena de colores.

Es triste pensar que somos tan imbéciles como para no darnos cuenta de que cada uno es especial por ser quién es. Todos, también yo, cometemos errores. A veces tan garrafales que por mucho que intentemos arreglarlos, no parecen tener arreglo. Las personas a veces tampoco...¿o sí?

Estoy convencida de que, sea quien seas, has pensado alguna vez en lo roto que estás y en la poca solución que tienes. Si te das cuenta, es un pensamiento estúpido porque:
-¡ey!, no eres un objeto y tampoco eres un error garrafal. Eres una persona con colores y llena de matices.


Desgraciadamente, nos han contado muchas veces la misma historia. Esa en la que "no eres capaz", en la que "no eres guapo" ni "listo", en la que "vas a fracasar" y de tanto repetirnos la misma historia, hemos terminado por creérnosla. ¿Recordáis el cuento del pastor mentiroso? "Que viene el lobo" decía, y finalmente cuando la historia era cierta y el lobo aparecía no había absolutamente nadie que creyese su historia.
Por extraño que parezca, esa es la historia de muchos de nosotros. Esa es mi historia. Me he creído tantas y tantas veces las mentiras que me han contado que han terminado por ser mi profecía autocumplida. Ahora soy "fea", a veces "tonta", casi siempre "insegura" y sobre todo "incapaz de hacer las cosas que mejor se me dan".

No es fácil aceptar que todo lo que te has llegado a decir es mentira. Y, lo siento, pero tampoco es fácil empezar a creer en ti mismo. Esto no es la panacea, no existen trucos infalibles que te digan qué hacer. La vida es ensayo y error.

Me voy a permitir una frikada -que no licencia- creativa. La vida es como las cajas problemas de Thorndike: hay que probar cosas nuevas hasta dar con la fórmula que te saque del agujero. Lo gracioso del asunto es que una vez aprendemos a salir del atolladero podemos acomodarnos... pero no importa, porque cuando surja un nuevo problema, habrá que volver al ensayo y error.
La vida es así, y eso mola.


P.D: Esto también es un ensayo, pero estoy convencida de que no es un error.

Yo

jueves, 24 de mayo de 2018

martes, 29 de noviembre de 2016

Una buena vida



Hoy un grupo al que he descubierto recientemente y al que cada vez escucho con más asiduidad, ha contestado a las preguntas que le hice. He empezado a colaborar, de momento mínimamente en un blog sobre música, tema del que no controlo en absoluto.
Lo impresionante de todo este asunto es lo feliz que me ha hecho recibir respuesta de una banda de raw metal que admiro y lo unida que me he sentido a esos músicos que no paran de girar al rededor del mundo.

Hace apenas un año me encontraba sumida en una depresión profunda. Si hago memoria no recuerdo un momento tan crítico en mi vida desde los doce años, en los que sufrí vejaciones de las que no voy a hablar porque no vienen a cuento. El caso es que en mi profunda melancolía me he llegado a sentir tan perdida y ajena a mí misma que incluso he creído perder la cordura.
Recuerdo haber pronunciado una de las frases que más miedo me dan y que más daño pueden hacer a una de las personas que más quiero en el mundo. No os podéis hacer idea de lo duro que es dudar incluso de aquellos a los que quieres simplemente porque no eres capaz de ser tú mismo. Perderse a uno mismo es incluso más difícil que perder a alguien a quien quieres.

Desde el momento en el que planteé en voz alta aquella cuestión, me di cuenta de que tenía que hacer un cambio significativo en mi vida o sino me volvería totalmente loca. Pensar que puedas perder la cabeza es tan estúpido como escalofriante. Pero en ese momento me sentía así, con ganas de llorar en todo momento y esas lágrimas que se convertían en vómito. Como la cabra tira al monte, me puse en lo peor y ya no podía salir de ahí. Mi vida era un fracaso. Yo era un fracaso.

Cuando te propones buscar una solución y tomar de una jodida vez las riendas de tu vida, te das cuenta de que tienes el poder para materializar cualquier cosa. Actualmente vuelvo a ser yo, a sentirme dueña de mi misma.



Una segunda frase que me marcó muchísimo fue cuando entre lágrimas me atreví a confesar en voz alta que volvía a sentirme yo misma. Fue un momento de toma de conciencia de tu propio ser realmente revelador. Así era yo en ese momento: insegura, llena de miedos, con un futuro incierto, una familia que le quería, una persona con la que quería compartir mi vida, ningún proyecto y ganas de seguir moviéndose. Así era YO. Era YO. YO. Fue una revelación aplastante y liberadora.

Este año he tratado de poner orden en mi vida y me he dado cuenta de que las mejores decisiones las he tomado sin pensar. Pensar está sobre valorado y es, al menos en ocasiones, una auténtica pérdida de tiempo. Una cosa es reflexionar sobre cómo economizar gastos y otra en cómo economizar una vida. La vida es para vivirla y no para andar rindiendo cuentas.

Con los 20 años me he dado cuenta que es mucho más fácil amargarse porque cada vez tenemos más preocupaciones. Si me pongo catastrofista y me dedico a pensar en cómo seré a los 30 a los 40 a los 50 y así sucesivamente me voy a encontrar perdida en un mar de incógnitas. Lo importante es intentar disfrutar todo lo que se pueda, vivir ilusionándose cada día e intentar dejar que las cosas fluyan.

Hoy un grupo de música al que admiro muchísimo se ha tomado la molestia de contestar a las preguntas que les hice por correo. RavenEye ha tenido los santos huevos de contestar a las preguntas que les hice y me siento halagada como fan y como periodista. Hasta hace muy poquito no me he querido llamar periodista porque me he pasado tres años renegando de la carrera que he elegido. Cada vez es más difícil posicionarse en este campo, pero creo que si lo miro con perspectiva, no podría haber tomado una decisión mejor.No podría haberlo hecho de otra forma. Por supuesto que hay cosas que no me gustan y asignaturas que considero una auténtica inutilidad. Por supuesto que me pone nerviosa entrevistar a personas a las que admiro o que tienen un cargo importante. Pero creo que muy pocas veces me he sentido tan realizada como en este momento.

Me dedico a dejar las horas libres pasar. A mirar la pantalla de mi móvil y esperar las respuestas que tardan en llegar. A leer libros en el autobús, cuando no me quedo dormida. A ir a las prácticas que me han hecho conocer a más de una persona especial y que me han acercado a la música. Las prácticas que me han descubierto grupos a los que ahora escucho, admiro y entrevisto. A ir a las clases de ruso en las que tan perdida estoy pero que tanto disfruto. Al voluntariado donde me tienen explotada pero que me reconforta cada vez que uno de mis niños me dice que soy la pera. A las clases que le daba a un chaval con déficit de atención e hiperactividad que ahora es como mi hermanito. A estar con mis amigos. A estar con mi familia. A estar con mi pareja. A reír. A no dejar de preguntarme cosas.

Hoy estoy muy contenta porque me han pasado cosas buenas. Creo que es de las pocas veces que algo bueno me incita a escribir, que es mi eterno hobbie olvidado. Siempre alego que es más fácil escribir las penas, y lo es, por eso me siento tan contenta de haberlo hecho estando feliz.

No sé como despedirme, así que no lo hago o lo hago en ruso. до свидания (dasbidania)

La emperatriz de los sueños

domingo, 7 de febrero de 2016

Es curioso


Siento un nudo en la garganta y noto como le cuesta pasar a la saliva. El corazón me late a mil por hora y mis dedos, inseguros, están temblando. Quizá exagero, pero apostaría que tengo miedo. No paro de equivocarme mientras tecleo y eso casi me asusta.
Siento que me ahogo cuando escribo.
Me tengo que recordar que me hace falta respirar: Inspirar, expirar, inspirar... coger aire y soltarlo. Parece como si ya no fuese capaz de coger las palabras y soltarlas en el papel. Parece que ahora sólo las desparramo. Ya no tienen sentido.

Tengo miedo de fracasar también en esto.
Como si hubiese fracasado en todos los aspectos de mi vida, aunque sepa que no lo he hecho. No he fracasado en mi relación, ni con mis amigos, tampoco con mi familia. No he fracasado con la carrera, ni con el trabajo, ni con el voluntariado. Estoy aprendiendo cosas nuevas lentamente, pero tengo miedo de olvidar las viejas.

Siento que ya no me conozco y que tengo que aprender a conocerme de nuevo.
Siento envidia del mundo interior de las personas a las que valoro, y añoro cuando mi mundo interior era tan grande que se me desbordaba por los poros de la piel. En algún momento del camino, sin embargo, mi mundo privado se ha vuelto privado incluso para mí. Parece como si algunas corazas hubiesen sustituido a otras y siento que hace falta algo, un empujoncito, quizá de mi parte, para echar esos muros abajo. A lo mejor la ayuda y el apoyo que estoy buscando nacen dentro de mí.

Pienso que no sé lo que estoy pensando, pero que sea como sea, fuera como fuere, ya no tiemblo. Mientras tecleo, ahora sí, me embarga una paz interior que me hace feliz. Quizá porque por un momento no busco la belleza y simplemente me he detenido a escuchar. A escucharme.
Es curioso lo que vas aprendiendo caminando. Es curioso que no haya otra manera de aprender.

La emperatriz de los sueños

jueves, 18 de junio de 2015

No era más...

Me he enamorado demasiado de esta imagen


No eran más que mares de tinta, y océanos, que se derramaban por dentro. Calles desiertas mal iluminadas a la una de la madrugada.
Un aguijonazo en el pecho, que clamaba justicia. Una chispa de duda, terror e inseguridad.

Era un hambre que devoraba por dentro. Que hacía temblar, llorar. Que desmembraba al hambriento.

No eran más que pensamientos fugaces que se arremolinaban en las fauces de la angustia. Eran tiempos difíciles que parecían no terminar nunca. También eran las charlas internas; esos debates en lo que las culpas siempre eran del que hacía las preguntas. No era nada más que un leve temor que poco a poco se hacía más grande.

Era un niño hambriento que se agazapaba en un rincón oscuro de la plaza del pueblo. Era enclenque, pero estaba sano. Era insano pensar que en algún momento llegaría a crecer si no moría antes. Era triste pensar que tal vez viviese dentro de sí para siempre.

No era más que una infección de estómago que iba devorando las tripas. No era más que un miedo fehaciente. Nada más que una pesadilla fugaz. Nada más que unos celos insanos, por perder a una persona que no sabía querer bien pero que quería tanto.

No era más que el eco de un amor que dolía fuerte en el pecho.

***

No estoy segura de si esto debería ponerlo aquí o en "escarcha en la mirada" porque no es en primera persona, sino en tercera.

Bueno, no importa.

La emperatriz de los sueños

lunes, 18 de mayo de 2015

Una reflexión rescatada (de un borrador de hace meses)

Me he dado cuenta de que todas las mujeres a las que describo teniendo sexo o después de tenerlo fuman. Creo que es por la idea que me viene a la cabeza de mujer fatal. Algo así como una Audrey Hepburn de prominentes labios rojos -éste también es un patrón que se repite considerablemente-, ojos seductores y uñas largas.

Todas ellas tienen en común que son las dominantes. Que saben lo que quieres, cuando lo quieren y porqué lo quieren. Hacen caso omiso a lo que los hombres quieren porque ellas no son esclavas ni dependientes. Ellas no hacen el amor, follan porque les gusta el sexo.

Me gusta de mis mujeres que son decididas. Que dicen lo que quieren en la cama y que logran lo que se proponen. Me gusta que sean mujeres que tiene múltiples orgasmos no porque ellos sean grandes amantes sino porque son ellas las que son grandes amazonas. Me gusta que dominen, que no sean vulnerables ni en la cama ni fuera de ella.

Me gustan las mujeres fuertes, atrevidas. Mujeres que no teman al qué dirán, ni a los clichés, ni a los demás. Me gusta que disfruten de la cama, de los hombres y de sus libertades. Y es que me encanta pensar en el sexo como un acto de rebeldía, como un libertinaje y no una esclavitud. No me gustan las mujeres sumisas ni las que se conforman. No me gusta que sólo ellos digan y hagan lo que quieren.

Me gusta de las mujeres que tienen sexo en mis historias, no que fumen cigarrillos, que es un fetiche, sino que se valoren lo suficiente como para decir "Aquí estoy yo y quién eres tú para decirme qué tengo que hacer. Que nunca olvides, que a ti querido, te encontré en la calle"


Si será...



A veces, sólo a veces, te sientes tan triste y tan sola. Y no sabes qué es lo que te ha decepcionado esta vez, si esos mensajes que nunca llegan, esa situación  que te supone un problema que no sabes si vas a superar aunque sepas que no es para tanto, si esas personas que ya no están y echas de menos... 

Ya no sabes a quién echarle la culpa. Tampoco sabes qué tienes que culpar. Pero te sientes triste, aunque no sepas porqué. Es en esos momentos cuando empiezas a pensar en tu vida de ahora.¿Eres feliz normalmente?¿Cuándo te pones triste?¿Qué o quién causa esa tristeza? Eres feliz, pero a veces hay peros. Es como si nunca fuese suficiente y siempre hubiese peros.
Pero no es suficiente.
Pero esas personas ya no están.
Pero no sabes qué hacer con tu vida.
Pero qué pasa si esto no funciona.
Pero, pero, pero, pero...

Y te pones a pensar no en todo lo que anda bien en tu vida, ¿para qué?, mejor pensar es todas las cosas que no están bien. Piensas en que ya no sabes desconectar, y te contemplas a ti misma como una muñeca de trapo. Te anulas. 
Piensas en la dependencia tecnológica, emocional...¿Dónde ha quedado esa mujer independiente y fuerte? ¿A dónde se ha ido?

Y entonces recuerdas. Recuerdas las sonrisas que se fueron de personas que también marcharon. Recuerdas la risa que te hacía reír. Las conversaciones infinitas hasta las tantas. El coqueteo infinito de una broma entre amigos. Las chanzas que te hacían vibrar. 
Recuerdas los lugares que visitabas, las cosas que solíais hacer juntos. El día en que escribiste vuestros nombres, rezando porque las cosas funcionasen. 
Te preguntas si los nombres seguirán allí, pero no tienes valor para ir a mirar. 

Recuerdas sus manos y piensas que no eran tan cálidas como las que ahora te acarician. Comparas y ves que no hay comparación. Que añoras una gran amistad, no un gran amor. Y te sientes sola y triste por haber perdido a un amigo. Y te sientes sola y triste sin saber porqué. 

Si serán esos mensajes que se demoran en llegar. Si será ese examen que piensas no aprobarás. Si será esa persona que una vez se marchó y ya no volverá. Si serás tú, que nunca pareces tener suficiente. 

¿Qué será?

domingo, 17 de mayo de 2015

Y ahora



Y entonces ya no sabes quien eres. Ya no haces las cosas que solías hacer. Ya no escribes. Ya no bailas. Ya no cantas.
Ahora ya no tienes tiempo para esas cosas o eso te dices, y en la excusa, sigues perdiendo las horas, dejándolas marchar, viéndolas partir. Y contemplas el reloj y sabes que estás quieta, que ya no te mueves. 

Que ahora te estás olvidando de ser tu misma. Ya no te conoces. Tus gustos han cambiado. Tu manera de caminar ha cambiado. Tu manera de escribir... ha cambiado. Ya no es la misma. Ya no eres la misma. 

Y entonces no sabes quien eres. Y haces cosas que antes no te gustaban. Y ahora si. Y haces cosas que nunca habías pensado que harías. Y te enriquecen. Y estás creciendo. Y estás cambiando. 

Ahora has aprendido cosas nuevas. O lo intentas. Intentas aprender algo para poder enseñar, para tener un intercambio equivalente. Que no sólo den, que también des. Piensas que todo es distinto. Que nada es igual. Ya no eres la misma. Estás cambiado.


Y entonces comprendes que los cambios no son malos. Y tampoco buenos. Y que son cosas de la vida, de crecer como persona. Y sonríes. Y lloras. Y comprendes. Y ya no eres la misma. Y te gusta. 


Ahora eres distinta. Ahora eres tú. Una nueva tú. Pero tú al fin y al cabo. 


Y finalmente comprendes, que incluso habiendo cambiado eres la misma. Y eres tú. Y eres feliz. Así de cualquier modo. Y las cosas están bien cuando siguen su curso. Y sí, añoras a aquella chiquilla que rozaba la libertad porque ya no te sientes libre. Y entiendes que la vida está llena de sacrificios. Y eso te gusta, en parte te gusta. Y eso te hace ver, te enseña. Y te vuelves autodidacta. Y te convences de que los cambios pasan por algo. Y está bien. Y está mal. Y estás contenta de que sea bueno y malo. Y te gustan los dulce-amargos de la vida.


Y entonces sabes quien eres. Y empiezas a hacer las cosas que hacías. Y ahora vuelves a escribir. Y vuelves a cantar. Y vuelves a bailar. 

Y ahora vuelves a tener tiempo o eso te dices y con esa excusa retienes el tiempo. Y después del letargo...

...Te mueves.


domingo, 4 de enero de 2015

Un montón de ideas que sólo tienen conexión en mi cabeza

El 2014 ha sido el mejor año en muchísimo tiempo, aunque no acabó bien, en general creo que ha sido un gran año.

Este 2015 sin embargo no parece que empiece con buen pie.

Hace un par de día discutí con mi pareja porque tengo la sensación de que estoy dejando a mis amigas de lado. Ya no me apetece salir tanto con ellas, cada una tiene un grupo diferente y siento que nos estamos distanciando. 
Yo me voy con SU grupo y mi mejor amiga con un grupo con el que no comparto los mismos gustos. A veces siento que se aburre estando conmigo, que ya no es lo mismo. Estuve pensando en todo esto y le dije que a lo mejor debería empezar a quedar más con las chicas y menos con el nuevo grupo, que todo hay que decirlo me cae genial. 
Pero no puedo o no debería al menos, dejar las viejas amistades de lado. 

A veces también creo que es una paranoia mía porque veo a mi mejor amiga una vez por semana (o al menos lo intento) y el resto de amigas suele venir con el grupo. Pero siento que ya no tengo la iniciativa de coger un sábado y decir, "chicas, ¿qué hacemos hoy?" y creo que es hora de recuperarlo. 

Hasta aquí todo bien. 

El problema viene o vino, con una frase que explica bastante bien cómo me siento, mis temores, mis miedos, mis dudas... "No puedo dejarlas de lado porque no puedo estar segura de que esto sea para siempre, que sí lo es perfecto, ya pueden darle a todo por culo" 

Creo que no fue la manera más correcta de expresarlo. No es que quiera renunciar a todos por él ni mucho menos. Simplemente que si supiese que nuestra relación va a durar eternamente, no tendría que estar preocupándome de si un sábado quedo o no quedo con mis amigas y sí quedo o dejo de quedar con el grupo. Suena cruel y patético, pero me asusta descubrir que en un futuro estaré sola. 

Ahora es cuando aclaro varios puntos:

El primero de todos es que NO ESTOY CON ÉL PORQUE ME SIENTA SOLA. Estoy con él porque le quiero. Porque me hace sentir bien y feliz y me encanta pasar el tiempo a su lado. Me gustaría, subjetivamente hablando, que si es así como voy a sentirme durase como poco para toda la vida. 

En segundo lugar quiero aclarar que tengo pocas amigas, y aún menos que sean AMIGAS DE LAS BUENAS. Parte de las chicas con las que voy son típicas chicas con las que pasas buen rato, te ríes y poco más. Son personas a las que no les contaría los pormenores de mi vida. De ésas tengo pocas. Muy pocas y me da tanto miedo perderlas por no saber llevar una relación....

Lo tercero es que me obsesiono bastante con las personas y me vuelvo un poco posesiva. No lo demuestro porque creo que cuando quieres a alguien tienes que dejarlo libre para que sea quien es. Que haga lo que le haga sentir bien sin sentirse atado a nada ni nadie. Pero por dentro, cuando empiezo a querer a alguien, a confiar en alguien... me invade una sensación de posesión. TENGO PÁNICO A PERDER A LAS PERSONAS A LAS QUE QUIERO.  Por eso constantemente le digo a mi mejor amiga que siento que la estoy dejando de lado, y ella me dice que soy una pesada que siempre ando diciendo lo mismo. Tiene razón, pero no puedo evitar sentirlo. 

Lo cuarto es que SOY MUY INSEGURA. Parezco una chica atrevida y confiada, pero no lo soy. Ya he dicho que me da miedo quedarme sola, perder a la gente a la que quiero. Todo esto se debe a que he perdido a mucha gente que quería. Perdí a la que fue mi mejor amiga de la infancia por la distancia, a la que fue mi mejor amiga durante un par de años cuando tenía la edad del pavo, a una chica que llegué a considerar una gran amiga, a mi ex novio que era también mi mejor amigo... No sé, a lo largo de los años he ido perdiendo a gente que creí que siempre estaría ahí y eso me ha vuelto insegura. 

Lo quinto es que DEBERÍA DEJAR DE SER TAN PESADA Y CAMBIAR LO QUE NO ME GUSTE. Siempre ando diciendo que "si te dejo de lado me lo dices" en vez de dejar de hacerlo si realmente pienso que lo hago. Por eso, de ahí mi discusión con mi pareja. 

Quiero empezar a salir menos con el grupo, me gustaría quedar con las chicas aunque sea un rato todas las semanas. Tener algún sábado (y eso que llevo al menos 4 semanas pidiéndoselo pero por H o por B al final nunca se puede) con mi mejor amiga, para beber, reír y comer mucho. Llegar a casa a las tantas y que no me preocupe la hora. Quiero una borrachera épica de las que no llegan a dejar resaca pero te sacan la sonrisa tonta toda la noche. 

El punto de la discusión fue la frase que he mencionado antes. Él me dijo que le había sentado mal que indistintamente de si estamos o no juntos, deje de hacer cosas por él. Fue un mal entendido porque no quería decir eso, aunque realmente sí que he dejado de hacer cosas que antes hacía porque está él en mi vida. LA CULPA NO ES SUYA, ES MÍA PORQUE HABLO MUCHO Y NO HAGO NADA. Quiero mas tiempo con mis amigas pero no se lo dedico. Pues habrá que cambiarlo ¿no? Así que después de aclarar que el problema es la mala gestión del tiempo y no de que él me oprima (porque para ser fieles a la verdad él siempre anda apoyándome en mis proyectos y ayudándome a encontrar hobbies nuevos. Empecé a tocar el bajo aunque fue un proyecto infructuoso. Empezaré a tocar el piano, a dibujar y a escribir más) he decidido que voy a dedicarles más tiempo a las chicas. ¿Es justo no? 

El nuevo problema está ahora en mi cabeza. Y es que no sé si es por los exámenes o porque se lo ha tomado al pie de la letra, pero estos dos días han sido muy raros. Apenas hemos hablado y eso me entristece porque pienso que a lo mejor él piensa que no quiero pasar tanto tiempo con él. Yo quiero que sigamos quedando y que nuestra relación siga igual de bien. 

Porque este año con él ha sido increíble. He vivido cosas que nunca creí que llegaría a vivir, he superado miedos que nunca pensé que superaría. HE CRUZADO BARRERAS QUE TEMÍ CRUZAR Y NO HE MUERTO EN EL INTENTO. He descubierto cosas y partes de mí que no conocía. He besado, he reído, he abrazado y he querido con una intensidad que pensé que no era real. Y siento que cada día que pasa le quiero más y más. 

Y a veces odio ser tan insegura y montarme tantos dramas. Lo bueno es que no los exteriorizo tan frecuentemente como los vivo, lo cual me hace perder puntos de neurótica y eso está bien porque parezco equilibrada y todo. 

El caso es que espero que realmente sepa cuánto le quiero. Espero que sepa que quiero compartir los momentos de mi vida con él. Y espero que en mis momentos estén también mis amigas porque con el tiempo me he dado cuenta de que son parte de mí  y que debo conservarlas. 

Lo que me asusta quizá sea no el miedo a perderlas, sino el miedo a no encontrarme después. Intentaré como auto-propósito de 2015 (porque mi lista de propósitos va a parte) prestarles más atención a mis amigas, porque repito, posiblemente sea todo paranoia mía. Pero ahora mismo es algo que necesito. 

LA CLAVE DEL MIEDO ES, VENCERLO. 






martes, 25 de noviembre de 2014

Amor y otros desbarajustes




Dicen que para entender el amor hay que enamorarse primero. Yo estoy completa y absolutamente enamorada y no sé si entiendo el amor. Puedo comprender lo que te hace sentir, esas ganas de estar con el otro, de sentirse complementado. Puedo entender que el amor nos cambia hasta el punto de volvernos obsesivos, maniáticos, mejores personas, valientes... El amor no cambia a nadie por igual. 

Pero sigo sin poder dar una explicación gratificante sobre el amor. 

Me han dicho que el amor y el amor correspondido no son la misma cosa. Que el amor es ser capaz de dar tu vida por alguien y que el amor correspondido es que esa persona no quiera que lo hagas. Yo definiría quizá el amor -o quizá lo hubiese definido así antes de enamorarme- como un abismo al que saltas sin paracaídas y sin calcular las distancias y que sólo esperas que la caída no te mate. El amor es tener fe. No sólo en esa otra persona sino también en uno mismo. No puedes querer a alguien sin quererte a ti mismo primero. 

Uno de los mayores errores en el amor es volverse posesivo, no dejar que la otra persona crezca como individuo y pretender que sea "a imagen y semejanza". Creo que lo bonito del amor, entre otras cosas, es ayudar al otro a que sea quien es. 
Me gusta realizarme poco a poco con la ayuda de mi chico -aquí diría amado, novio, pareja, personita especial... pero me suena todo super cursi y ninguna de las anteriores me llega a convencer- Rectifico. Me gusta realizarme con SU ayuda, que me enseñe a hacer cosas nuevas, que no le importe compartir mis momentos. Pero también me gusta crecer por mi cuenta, tener pequeños proyectos y no sentir la necesidad de dar explicaciones o de justificar lo que hago. No tener que sentirme controlada o controladora. 
Para mi, como ya he dicho, ese es uno de los grandes fallos del amor. Porque corrompe lo verdaderamente bonito, que es la parte de compartir y de ir creciendo juntos. Porque esto es un hecho: las personas cambiamos. Cambiamos constantemente. Y cambiar es bueno si nos hace ser mejores. 


También me han dicho lo siguiente sobre el amor:

"-Ella es muy hermosa e inteligente, aunque no quiere aceptarlo. Lo que no hace que necesariamente sea modesta. Y a veces es un poco idiota, pero yo la quiero igualmente. Con todas sus virtudes y todos sus defectos. Porque ella no es perfecta, ni quiero que lo sea. Ella es como es y por eso la quiero. ¿Sabe usted? Si no ha estado enamorada no me entenderá"

El amor es aceptar al otro por ser quien es. Sin cambiarlo, sin coartarlo dejándolo libre para que siga siendo él mismo. El amor es no pretender que todo será perfecto, es entender que  las imperfecciones son en realidad lo que hace que se ponga en marcha el engranaje y todo case. Que se muevan los mecanismos del amor. El amor hace que el amor sea libre y hermoso. Es entender que no hay nadie en el mundo más perfecto que esa persona que te hace sonreír. Porque dicen que dos personas que se hacen reír tienen derecho a todo. Y yo creo que es cierto, que dos personas que se hacen reír hasta las lágrimas, que detienen el tiempo con una mirada... se merecen ser imperfectas para el mundo y perfectos para ellos mismos. 

"-¿Qué cree que diría ella?
-Creo que le diría que le quiere y que se alegra de estar con usted. Que no será perfecto pero que es perfecto para ella. Y creo que volvería a repetirle que le quiere, para que le quede claro y nunca lo olvide"


No sé lo que es el amor, porque el amor es demasiadas cosas. ¿Pero para mí? Para mí el amor es él.  

domingo, 21 de septiembre de 2014

El pasado me pisa los talones

La diferencia entre ambos siempre ha sido que uno me hacía llorar más veces de las que me hacía reír y el otro no. 

Es muy triste ver lo que hace el tiempo con algunas relaciones, como las rompe, como las vuelve más cristalinas. Me duele despedirme quizá definitivamente de alguien que fue tan importante en mi vida. Siento que realmente ya no le importo, que el rencor ha hecho que con el tiempo nos distanciemos. Y también siento que no se merece que a mí me siga importando lo que a él le importa más por rutina que por otra cosa. Quizá por orgullo o porque se siente culpable. 

Pero lo triste es que a mí me sigue importando y que estaría ahí para apoyarle si lo necesitase. 
Obviamente, nuestras vidas han cambiado, pero eso no significa que las personas dejen de importarte de la noche a la mañana.
Lo más absurdo es que cuando hablamos seguimos teniendo ésa química de antaño; eso que lo convertía en mi mejor amigo. No de la misma forma... ya nada es igual, ahora hay cosas que no podría contarle, partes de mí misma que no descubriría ante él pero la química ahí sigue. Eso y que ya no es tampoco mi mejor amigo, me ha decepcionado mucho para seguir siéndolo.

Me siento bastante estúpida pensando en que quizá, después de tanto tiempo aún hay esperanzas de retomar una relación, aparentemente, abocada al fracaso. Me empecino tanto en éste inútil, porque para mí siempre ha sido quizá desde que le conocí mi mejor amigo. 

Ahora siento que me gustaría compartir mi alegría con él, aunque sólo de vez en cuando. Un café en una terraza o una pica en un bar... Pero me gustaría saber cómo le van las cosas. Qué personas forman parte de su vida y si le hacen feliz. 

Creo que soy a veces demasiado buena. Pero también creo que aunque él haya actuado mal, siempre me ha tratado bien. A veces ha sido un poco osco, pero se lo perdono porque era cosa del rencor. Ahora ya sin rencores, desde la objetividad de haber superado el huracán de sentimientos, creo que es y seguirá siendo una persona especial para mí porque compartí con él varios años de mi vida. Quizá nunca estuve hecha para amarle, pero sí para quererle. 


Por otro lado me preocupa un poco que todo esto se interponga en mi relación con el chico de las sonrisas. Porque ya hubo un cruce hace mucho tiempo y yo reaccioné muy mal. Bueno, todos reaccionamos mal. Sé que eso no pasará ahora, porque le quiero y él me quiere a mí, pero me asusta que meter a un tercero aunque sea de refilón cause fricción en una relación que va viento en popa. Pero son temores infundados. 


Quiero ver que pasa en mi vida. No quiero conjeturar que ocurrirá. Sé que a uno de ellos no lo recuperaré y que al otro no voy a perderlo, pero quiero ver que derroteros me depara el futuro. Soy propensa a las sorpresas y a los problemas infundados. Y no quiero caer en esa rutina...


P.D: Debería empezar a escribir de seguido. Recuperar esa magia... 


La emperatriz de los sueños

                     

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Amor y otras cosas extrañas



Siempre he creído que el estado más complicado para la escritura es la dicha. No puedes pensar con claridad porque todo lo que sientes es alegría, porque el mundo va bien y todo es momentáneamente perfecto.

Y yo me siento muy feliz. Creo que en mi vida había sentido tanta dicha estando con alguien.
Antes creía que el amor era algo que llenaba cada rincón de tu ser, que apenas sí te dejaba respirar. Ahora no sabría describir el amor.

El amor, creo que es locura y serenidad. Que es comprensión y amistad. Creo que el amor es algo que no puedes explicar con palabras, que hay que sentirlo para saber qué es. Y que en cada persona, y con cada persona, el amor se siente diferente.

Con él yo me siento yo misma. Puedo hablar de cualquier cosa con él, mirarnos y pensar que es lo más bonito del mundo. Pienso que sus brazos son el lugar natural para estar y que él siempre estará ahí para apoyarme en mis momentos difíciles y para acompañarme en los momentos de alegría. No me importa que vea dentro de mi alma. Y mi alma siempre ha sido mi lugar privado, mi santuario... pero él, él es especial.
Me vuelve loca. Total y absolutamente loca.
Y le quiero. Le quiero tanto que a veces asusta pensarlo. Me da miedo pensar que quizás algún día él no esté más.
Le quiero por cómo es. Por la manera que tiene de sonreír. Por sus chistes malos y porque no sabe explicarse. Le quiero por cómo me hace sentir. Porque es capaz de ponerme nerviosa con su sola presencia y de calmarme con un beso. Porque me hace sentir cosas que nunca nadie me había hecho sentir. Porque cuando estoy con él a veces me olvido de mi misma y sólo puedo pensar en lo feliz que soy. Porque con una mirada detenemos el tiempo...

Escribir cuando se es feliz es complicado, porque no sabes qué decir a parte de que eres feliz. Porque no tienes nada que hablar contigo mismo. Aunque a veces escribir es compartir, ¿qué mejor que compartir alegría?





La emperatriz de los sueños

martes, 3 de junio de 2014

Algo parecido a la felicidad

El título de la entrada viene por la idea que tuve de comenzar a escribir otra nueva historia, a la que me gustaría titular :"Algo parecido al amor" Posiblemente no escriba ésta historia y si lo hago, seguramente no la acabe, es muy probable que me estanque en el segundo capítulo. Tampoco me importa, porque no tenia una idea desarrollada ni mucho menos pero me gustaría hablar del amor, y de eso que es "parecido" al amor. El capricho.

Ahora mismo creo que estoy viviendo un buen momento en mi vida. Tengo una familia increíble, aunque discutamos lo cual es inevitable, siempre nos las ingeniamos para sacarnos sonrisas con esa locura que nos caracteriza. No debería hablar de eso, pero somos una familia un poco peculiar, siempre haciendo bromas y con proyectos absurdos y descabellados. Vamos a aprender a bailar thriller (de Michael Jackson) juntos.

Tengo unos amigos que son geniales, sobretodo mi mejor amiga. A la que quiero y admiro en muchos sentidos. Muchas veces me gustaría ser como ella, más despreocupada, más alegre, más loca. La admiro también por lo listísima que es y lo graciosa. Siempre sabe como animar a los demás y a mí eso es algo que me queda muy grande. Es divertida y espontanea y siempre llama la atención de los demás. A veces me gustaría no ser "la amiga", ser también la protagonista de la historia. La admiro porque es como es y me gusta su manera de ser. Pero somos personas completamente distintas, así que no aspiro a ser como ella, tampoco lo querría... pero me encanta que esté en mi vida.

Además últimamente tengo nuevos amigos. Sé que no son mis amigos propiamente dichos, sino los de mi pareja pero me gusta estar con ellos y compartir su mundo. Desearía que si en algún momento la relación con él acabase, siguiesen estando en mi vida como lo están ahora. No sé, en este último medio año les he cogido cariño. Mucho. Pero toquemos madera porque...

Creo que estoy con un chico increíble, que objetivamente me hace sentir cosas que nunca antes había sentido. A veces esas cosas me dan miedo y me agobio y pienso... ¿estás segura de lo que sientes? Pero lo estoy. Y cuando veo claro que sí, que quiero que estar con él, que no es que necesite estar con él es que DESEO estar con él, entonces, siento paz y me siento bien conmigo misma. Me siento feliz.

Como ayer que sólo podía dar gracias por todas estas personitas. 

Sin embargo hoy confieso que me ha entrado el miedo una vez más. Me hubiese gustado mucho verle hoy pero creo que he reculado en el último momento y me he echado para atrás. Hemos quedado este viernes. 
A veces me preocupa pasarme toda la tarde y parte de la noche con él, no porque no esté feliz o a gusto, que lo estoy, sino porque tengo miedo de lo que pueda pasar. Creo que es algo que tengo que ir superando poquito a poco. 
Él estoy convencida de que me quiere y yo lo quiero a él, aunque aún no estoy preparada para confersárselo a alguien que no sea yo misma. Y no sé si seré capaz de hacerlo algún día. Aunque me encantaría estar con él por mucho tiempo, no sé... aunque tenga mis momentos (momentáneos) de pánico, soy muy feliz cuando estoy con él. Siento que no es una relación obsesiva y dependiente. Creo que es una relación basada en la comprensión, en la confianza y en el cariño que poco a poco se va convirtiendo en algo más profundo. Creo que es una relación en la que me gustaría estar, con sus momentos malos y buenos, durante un tiempo indeterminado. Me gustaría estar con él por mucho mucho tiempo. Es que siento que me complementa, que en vez de restar me suma cosas buenas. Me gusta lo que aprendo de él, su entusiasmo y la manera de la que me siento cuando estamos juntos. Lo admiro por sus ganas de hacer cosas y por su pequeño gran mundo que le hacen, aunque él muchas veces no lo vea, una persona increíble que se merece que le pasen sólo cosas buenas. Estar con él muchas veces se aproxima mucho a la perfección aunque todo diste de ser perfecto. No sé, quizá no sepa explicarlo o no haga falta. Pero me siento bien con él.

Escribo con una sonrisa de idiota en realidad. 
Porque no sé, toda esta gente me da... algo parecido a la felicidad.

La emperatriz de los sueños







viernes, 16 de mayo de 2014

A mi querida Rosana

Hace tiempo que tenía que haber entregado el reportaje, pero entre una cosa y otra al final aún está por escribirse. He tanteado con decenas de temas que no han llegado a buen puerto, desde la música y los sentimientos de ésta hasta los orgasmos en las mujeres. Al final, no podía ser de otra forma, algo me dice que el reportaje tengo que hacerlo sobre la gran Rosana.

En más de una ocasión he citado sus letras y me he declarado fan incondicional. Ella muchas veces habla de conexiones, de cosas que son porque tenían que ser. Y esto tenía que ser. Tenía que celebrar su "8 lunas" a mi forma. Así que ahora mismo me pondré con el talismán de mis letras.

Hoy me he pasado todo el día escuchando el primer disco de esta artistaza canaria, ése que sacó hace ya, nada más ni nada menos que 17 años. A mi me alucina que haya gente en el mundo que reparta tanto buen rollo y tantas buenas sensaciones durante tanto tiempo. Ojalá la buena fortuna siga sonriéndole durante, al menos, otros 17 años. Yo lo único que puedo hacer es, seguir agradeciéndole el compartir su magia. Gracias por permanecer con nosotros en el tiempo.

Me entretendría un poco más pero me apetece escribir el reportaje-homenaje a Rosana y sus 8(mil) lunas. ¡Estoy entusiasmada! y sólo quería dejar constancia.

P.D: Hace mucho dije que me enamoraría de Rosana si fuese hombre, de la misma forma que me había enamorado de sus letras siendo mujer. Lo reitero.



La emperatriz de los sueños.

domingo, 11 de mayo de 2014

Las mujeres somos así




Últimamente me ha dado por el country. 
Me gusta mucho la canción de "A woman in love" de Ronnie Milsap. La canción habla de lo impredecibles que somos las mujeres, más aún cuando se trata del escabroso tema del amor. Somos impredecibles y bipolares. Un día amamos con la intensidad de un huracán y al siguiente arrasamos con la furia de un tifón. 

Esta canción personalmente me pone de un humor excelente. Para mí la letra es bastante humorística, quizá porque me veo reflejada en ella: " No matter what you do or say, she's always got to have her way. She'll bring you down just to cheer you up. You never know with a woman in love"*

(LAPSUS, NO LEER POR QUE ES INÚTIL: ¡Odio mi maldita conexión de Internet! Mi padre dirá que es una maravilla, pero es una basura. Una asquerosa mierda carísima que me deja tirada 5 de cada 4 veces. ¡Sacad cuentas!)

Todas tenemos nuestros berrinches y somos celosas por naturaleza. Y la mujer que diga que no lo es o bien no quiere a ese hombre o simplemente miente. Y eso que no me considero especialmente celosa. No soy de esas mujeres que montan en cólera a causa de una de las ya conocidas "escenas de celos", pero bueno, el resquemor lo tenemos todas: "es que su ex era más guapa", "es que a ella la trataba de tal forma y a mí...", "es que la mira de forma descarada. ¿Ya no le atraigo?" 
Bueno digo yo que si está con vosotras será por algo. Y me juego lo que queráis a que no es porque le encantan vuestras amigas, por que no, las amigas nunca les encantan.
Pues eso, todas nos sentimos celosas, pero seguro que es algo biológico y no que en general somos unas neuróticas. 

Creo también que somos un poquito posesivas, ¿me equivoco? Queremos ESO, de ESA forma, en ESE momento.
Las mujeres queremos que nos entiendan, que nos escuchen, que nos consuelen, que nos apoyen, que nos animen... que no sean pesados. Queremos que nos den cariño, que nos protejan, que nos besen, que nos mimen... pero sin ser agobiantes. Queremos compartir nuestra vida con alguien pero sin renunciar a nuestra intimidad. 
Las mujeres en definitiva queremos que nos lean la mente. Hombres del mundo, ¿TAN complicado es?

Nosotras siempre sabemos lo que quiere un hombre. Incluso mejor que ellos. Sabemos lo que necesitan. 
¿Que quieren espacio? Nosotras les damos espacio.
¿Quieren ver ése partido de fútbol con los amigos? Pues que vayan a soltar la testosterona a otra parte. 
Somos su pareja, su amiga, su confidente, su madre, su hermana, su prima y su tía. Somos el paño de lágrimas, los brazos cálidos, el cuerpo tibio y la dulce amiga. Estilistas, malabaristas, psicólogas, enfermeras, compañeras -de películas, de fútbol, de series, de bolos, de billar, de deportes de riesgo, de domador de circo- sexólogas, decoradoras de interiores, intermediarias, confidentes... 

Por eso los hombres dicen que nos quejamos mucho. Chicos, deberíais entendernos sin necesidad de que os digamos qué tenéis que hacer en todo momento. 

Personalmente no aguanto cuando me dicen: ¿Qué quieres hacer? Me parece muy caballeroso que ellos quieran hacernos felices, me encanta, en serio, pero agradezco mucho la iniciativa: "Guapísima, hoy quiero irme a patinar contigo. ¿Quieres?" 
Adoro patinar. Por si no lo sabíais. 

No sé, creo que sí, que todas las mujeres somos estrambóticas por naturaleza y quizá un poco neuróticas emotivas. Sobretodo cuando estamos enamoradas. ¡Lo siento chicos! pero la culpa es siempre vuestra y seguirá siendo así por los siglos de los siglos -amén- ¡Que no se os olvide! 

P.D: Voy a pasaros la canción a ver si os pone de buen humor como a mí.  No espero que la entrada tenga sentido, por cierto.
¡Feliz día!

*No importa lo que tú hagas o digas, ella siempre tiene que tener su manera. Ella te deprimirá simplemente para levantarte el ánimo. Nunca se sabe con una mujer enamorada. 






viernes, 2 de mayo de 2014

El regalo perfecto




Dentro de poco es el cumpleaños de una persona muy especial para mí. Y se me da fatal hacer regalos. Mi cabeza es capaz de imaginar un montón de posibles regalos irrealizables. Y eso me frustra mucho. La conclusión final es que  hacer regalos me estresa sobremanera. 

El primer regalo en el que he pensado ha sido una guitarra electroacústica, con no sé qué no sé cuantos jack. Obviamente el primer inconveniente es que no tengo ni repajolera idea de guitarras ni de sus características. Yo no entiendo de instrumentos y aunque es cierto que me fascina ver a un hombre tocando una guitarra, desgraciadamente, no tengo ni idea de qué guitarras son adecuadas para qué personas, ni de qué marcas existen, ni qué guitarra quiere, ni cuantas cuerdas tiene una guitarra -exagero-
El segundo problema que se me plantea con éste primer y entusiasta regalo es que no tengo tanto dinero para gastarme. Y podría hacer una locura, claro. El amor se construye a base de locuras, ¿verdad? la idea me entusiasma, pero seamos sinceros... no tengo 150€ para gastarme y no he encontrado nada más barato que eso. Y ¿he dicho ya que no entiendo de guitarras?¿y si después de tanto esfuerzo no es LA guitarra en mayúsculas y sólo es un instrumento caro y decepcionante? 

El segundo regalo en el que he pensado era y es de lo más romántico. Porque en el fondo, soy una romántica de las de antaño; de las que beben chocolate caliente en una pequeña cafetería de Francia.
Tulipanes naranjas. Sí, naranjas. Su color favorito es el naranja y le parecieron preciosos los tulipanes naranjas que le enseñé en una de nuestras infinitas conversaciones. "Quiero un jardín de tulipanes naranjas" eso dijo. Y pensé, "un jardin no, pero puedo mandarle un ramo de tulipanes naranjas" 
Pues ahí estaba yo con mi entusiasmo buscando floristerías en Internet. Tras una infructuosa búsqueda de media hora, he decidido reducir mi búsqueda a "tulipanes naranjas". 
Aclaro que era infructuosa por que los ramos de tulipanes ¡¡también son carísimos!! y encima ninguno era naranja.
Volviendo a la nueva y reducida búsqueda, he encontrando una preciosa página en la que vendían naranjas de Valencia. NARANJAS. He querido llorar de la angustia y de la risa. 
He pensado en comprarle unas naranjas y dibujarle unos tulipanes en ella, que yo creo que van a ser los nuevos tulipanes de los pobres. Ya  veréis. 

En fin, ya he dicho que el amor nos vuelve idiotas. Y si no lo he dicho, lo digo ahora. EL AMOR NOS VUELVE IDIOTAS. Así que, he seguido pensando en un bonito regalo de cumpleaños y he decidido desatar mis habilidades artísticas y dibujar una libreta con los momentos significativos de nuestra-de momento breve- relación. Muy bonito. 
Aquí se me han planteado otros problemas, aunque menos grabes. No sé dibujar, en serio, no tengo ni idea. Me he pasado 40 minutos dibujando chibis-personajes anime diminutos y carentes de rasgos ni detalles- para que, al final, me haya quedado un insulso dibujo-muy adorable eso sí- con dos muñequitos y una ralla separando ambos dibujos. Tristísimo. Pero de momento es lo que mejor me está quedando, vamos... la idea que está yendo a mejor puerto.

Total que llevo dos horas y media buscando el regalo perfecto y sigo sin encontrarlo. 

Por otro lado me gustaría escribirle todo lo que siento. Creo que él sabría lo especial que es ese regalo para mi, pero no me veo capaz de hacerlo de momento. 
Aunque hace unos días publiqué una entrada. Fue por él y sus palabras de aliento. No sé... ¿Alguna vez habéis conocido a alguien tan entusiasta que contagia ése entusiasmo a todos los demás? Pues eso fue exactamente lo que ocurrió, y por eso escribí. Y en medio de mi batiburrillo de ideas abrí mi alma como hacía muchísimo tiempo que no hacía. Un año quizá, o más. 
Toda esta historia la cuento porque después de escribir todo eso, le mandé la entrada en la que repito, desnudaba mi alma. Nunca antes había hecho eso por nadie. Regalar una parte de mí. Aunque no estoy segura de que la haya leido, porque no ha comentado nada al respecto. Aunque quiero creer que sí y que entiende que es como un pequeño cofre lleno de tabúes, que es mejor no airear demasiado.
De ahí que me resulte tan complicado éste cuarto regalo, y aún no me veo preparada para hacerlo. 

Pero no sé, tengo la sensación de que quizá lo haga en algún momento determinado. A veces pienso si no me habré enamorado-sonrisa escéptica- supongo que lo descubriré tarde o temprano. Lo que sí que tengo claro es que hacía tiempo que no me sentía "pillada" por alguien. Quizá desde los 12 años. Con esos amores infantiles. Y eso me produce más dicha que miedo, sinceramente. 

Supongo que yo mientras tanto seguiré buscando el regalo perfecto, sin saber que es él, quien me está dando el regalo perfecto a mí. 

La emperatriz de los sueños