domingo, 30 de enero de 2011

la niña que perseguía a un cuervo negro



Ella lo perseguía y él se alejaba.
Como en un cuento de ciencia ficción y sin sentido, alargaba la mano y simplemente dejaba de estar ahí.
Cuando ella fingía indiferencia, él parecía un tanto desestructurado, sus facciones cambiaban prácticamente de color, y toda la indiferencia se mezclaba con un eje de decepción y olor a tabaco.
Cuando él corría, ella parecía perseguirle en el sitio, estando callada, diciendo absolutamente cero y contándolo todo al mismo tiempo.
Pero él seguía corriendo sin cansarse, en busca de una meta algo imaginaria, con olor a saber si a mandarina, y una especie de alusión por todo lo real.

Y ella siempre acababa harta.
Se recogía el pelo en la nuca, con la mano, suspiraba y se decía a sí misma:"ahora si que se acabó".
Soltaba su pelo, miraba hacia el vacío, simulaba despreocuparse y después, al poco, lograba librarse de la incertidumbre del quizá.

Y él siempre aparecía entonces; cuando ella ya estaba harta de fingir indiferencia y carcomerse por dentro.
Él la acunaba con una mirada, la acariciaba con una sonrisa o la encandilaba con palabras...
Y ella volvía a caer.
Una vez más ella corría y él huía.
Ella lo perseguía y él ni siquiera se daba cuenta...

Y así daba vueltas el mundo, mientras ella agachaba la cabeza y metía las narices en su arco iris, donde los abrazos y las risas estaban garantizados.
Pero él, ahí estaba, en un rinconcito de su corazón, graznando cual cuervo negro, que no parecía cansarse nunca.

La emperatriz de los sueños

miércoles, 26 de enero de 2011

......


Todo es cuestión de esperar hasta desesperarse.

Una frase que ha venido a mi mente y me ha echo vislumbrar un atisbo de inspiración, que ya apenas recordaba.

P.D: Estoy feliz porque al fin empiezo a entender esta obsesión, que empieza a invadir mi espacio.

La emperatriz de lo sueños

Tic-tac


El "Tic-Tac" de un reloj suena. Los granos de arena de mi reloj, caen y golpean el fondo de cristal.
"Tic-tac". ¿De donde procede ese sonido?, "tic-tac"
Empiezo a enloquecer al ritmo de un reloj, mientras los granitos de mi sordo reloj danzan y se precipitan hasta yacer. Yo yazco con ellos.

Me acurruco en el suelo, escudándome entre mis rodillas endebles, no tengo ganas de caminar.

Escucho el "tic-tac" mientras mi corazón acompasa sus latidos a ese insondable ritmo.
"Tic-tac"
¡Quiero que acabe, que mis granitos de arena dejen de caer sin sentido, y que se hagan oír, como el reloj que suena allá a lo lejos!
"Tic.."
Ya no se oye nada más. Un eco sordo y vacío, el de mi respiración.
"¿y el reloj?" me pregunto consternada.
El reloj se ha parado, su vida ya se acaba... porque no hay "tic-tac" eterno.

Entonces levanto mi cabeza, con orgullo, y observo mi reloj. Los granitos de arena aún siguen cayendo, silenciosos y a su lento paso.

Y por primera veo la luz, ya no está todo tan negro.
Miro a mi alrededor, y veo sonrisas; sonrisas de gente cercana, oigo voces; de gente que quiere hacerme daño y a la que no voy a permitirle que lo haga; veo rostros... de gente que me quiere bien; de gente que me quiere mal.

Y entonces te das cuenta, de que la vida es un reloj. Un reloj que funciona como funciona, porque nunca llueve a gusto de todos, y rendirse no es la solución.

Un "tic-tac" silencioso suena en lo más profundo de mi reloj de arena :D

La emperatriz de los sueños

domingo, 23 de enero de 2011

cuatro puntos suspensivos



Existe la posibilidad de acunar una capa fina de lágrimas justo antes de llegar al parpado cerrado. Es curioso, esas lágrimas no caen, se quedan contenidas y te forman un nudo en la garganta, que va desgarrándote cuál animal herido sin piel.

Hoy no hay luna, aunque con los ojos cerrados y una fina capa contenida, no podría divisar luna alguna aunque en el cielo estuviese.

Tengo un nudo en la garganta, que va carcomiendo parte de mí, que secuestra mis timbres y no hace si no aumentar mis dudas, mis ganas de "mandarlo todo a freír espárragos" de dar media vuelta y largarme; y perdona: si te he visto no me acuerdo.

Hoy me he quedado ciega, no puedo ver la luna.

Ayer vi a una persona, parecía un fantasma. Sus ojos, grises o azules (nunca he sabido cómo definirlos) parecían mirarme ávidos de una parte de mí que yo en su día ya le había otorgado. Pero el fantasma no me miraba, miraba poco más allá de su nariz, como siempre había echo.

¿Qué nos separo? ¿Qué hizo que murieses?

Y a pesar de todo yo aún puedo verte, entre la gente, siempre resplandeciente, observando con tu mirada felina. Siempre me asustas. O quizá lo que me asuste es el reflejo de nuestro pasado, ¿porqué después de tanto tiempo aún me rondas?

Tengo un nudo en la garganta; no puedo hablar. Por fortuna aún puedo escribir. No pasa nada si se quiebra la voz, ¿pero que ocurre cuando se quiebra el alma?, mi alma está en pedacitos porque le falta el engranaje principal. Me duele el alma. ¿Es eso posible?

Cuando cierras los párpados y una fina capa inunda tus ojos, las lágrimas no caen. Hasta que llega un momento en el que las lágrimas cobran vida y entonces comienzas a llorar con el alma henchida. Las cosas siempre caen por la fuerza de su propio peso.

La emperatriz de los sueños

jueves, 20 de enero de 2011

Sonrisas carmesí, secretos y un mundo entero



¿De qué color es la risa?, la mía de color carmesí.

En la risa se esconden los secretos más profundos del alma; una persona que no sabe reír quizá sea porque no tiene absolutamente nada por lo que vivir, nada que ocultar.

¿Qué es un secreto?. Un secreto es aquello que no le contarías a absolutamente nadie, de esa forma, ¿Cómo esperas que guarden tu secreto si ni tu mismo fuiste capaz de guardarlo?.

Mi corazón esconde secretos que nadie nunca llegaría siquiera a imaginar, sueños efímeros que a pesar de todo duran una vida, sonrisas y lágrimas que una vez brotaron dentro de mí, secretos de suspiros, secretos ocultos. Secretos.
Mi risa desvela todos y cada uno de los secretos, quién sabe, quizá no sepa callarme; es por eso que sólo hace falta mirarme para ver que soy feliz (después de muchas lágrimas derramadas), ¡soy feliz! y no me avergüenza serlo.

Tengo hambre de sonrisas, de mundo... y quien carece de ese hambre, carece de una parte inmensa de sí mismo.
Tengo ganas de extender los brazos y gritarle a la luna, pero luna llena hubo ayer, y yo me la perdí, una vez más por pensar en el "amor". Pero la luna es para soñadores, y el cielo para todos aquellos pequeños grandes sabios.
Tengo hambre, tengo sueños, secretos, risa...

Lo tengo todo, pero soy egoísta, porque quiero más.

Quiero hacer realidad mis sueños secretos, tener entre mis brazos el cálido aroma de tu ser, tener en mi mano tu caricia.
Quiero arroparte por las noches, quiero discutir.
¡Quiero seguir viviendo!
¡Quiero gritar!
¡Quiero cantar a voz en grito!

Y lo mejor de todo es... que ya perdí el miedo a hacerlo

martes, 18 de enero de 2011

Romper


Hoy me siento perdida y sin embargo con ganas de comerme el mundo. Tengo hambre de encontrar, de vivir y de creer.
He recordado gracias a un buen amigo un consejo que yo misma me dí hace mucho tiempo, y de ese consejo voy a erigir los pilares de mi ahora desestructurada conciencia.
Tengo ganas de empezar (creo que me gustan los comienzos) y de seguir. Tengo proyectos y mil y un quebraderos de cabeza que me encantan y asustan al mismo tiempo. Voy a luchar, por mí, por los míos y por mi cabezonería, y que mi oleaje se lleve a aquel que no sea capaz de seguir mi nuevo rumbo :)

La emperatriz de los sueños (mucho más positiva jajaja)

Intento encontrar tu olor en mi ropa, pero no puedo detectarlo.
Intento recordar tus caricias, pero no son más que un recuerdo vago aunque desgraciadamente intenso.
Intento no pensarte, ni mirarte, ni verte, ni estar cerca, ni estar lejos... pero no puedo evitar que de algún modo tu me encuentres.
Intento hablarte, de verás, pero ya no me quedan palabras.
Intento encontrarte, pero no quiero buscar; no quiero encontrarte.

Y después de tanto intento, me doy cuenta de que no sirve para nada, que nuestra vida está predestinada a acabar en lugares distintos; somos de dos mundos muy diferentes.

Donde acabaré yo no lo sé, pero no contigo, de eso puedo estar completamente segura, porque no sabes lo que es el amor.
¿Quién soy yo, sin embargo para reprochártelo? simplemente aquella a la que dices amar y que por desgracia, aún queriendo, no puede evitar quererte cerca.

Por favor, no digas nada, prométeme el silencio y te reconfortaré sin palabras, por favor, ¡calla!
Pero no vas a hacerlo, porque tú nunca haces lo que debes, haces lo que quieres... y por eso dices quererme, porque no debes... porque no debo, y como no debo no te debo nada, sin embargo, siempre vuelves y yo a ti, porque de todos modos ese es mi destino.
Tenerte cerca y estar demasiado lejos.

La emperatriz de los sueños